#YoConLinares

Vamos a dejar las cosas claras. Decir Linares es decir mucho y, por si alguien piensa, que una ciudad con el peso histórico y social como esta se puede «borrar del mapa» es que todavía no conoce el carácter de los y las linarenses.

Cierto es que la crisis ha afectado a su entramado económico e, igualmente, los efectos de esta pandemia que ahora nos azota tampoco ayudan, pero lo que no se ha resentido es la fuerte identidad de ciudad que tienen sus gentes.

No creo que sea necesario recordarlo, pero a la vista de los últimos acontecimientos quizá sea momento de poner las cosas en su sitio y remarcar algunos datos. Linares es, después de la capital, la ciudad con mayor peso poblacional de la provincia de Jaén. Como cabecera de comarca, ofrece multitud de servicios sociales, sanitarios, culturales y un largo etcétera, a una numerosa población residente en los municipios vecinos.

Y si hablamos de su historia es indiscutible el destacado papel que ha jugado esta ciudad en el territorio andaluz. Heredera de la Cástulo romana, que es Linares, desde tiempos ancestrales sus habitantes han ido marcando una forma propia de ser y vivir que se fue fraguando con los siglos. Linares es ‘andaluza y minera’ y fruto del esplendor de su pasado industrial surgieron en esta tierra movimientos sociales, sindicales y políticos que aún hoy perviven.

Y no solo eso. Linares es una ciudad cosmopolita que ha ido conformando su idiosincrasia gracias a las aportaciones de hombres y mujeres venidos de distintos puntos de la geografía. Cuando las minas y, más tarde, Santana requerían de una gran masa obrera, esta ciudad se convirtió en la tierra de todos. Sea cual fuera su procedencia, Linares acogió e hizo suyos a quienes venían en busca de una vida mejor.

Esta ciudad, por tanto, ha dado mucho a la provincia y a la comunidad. Por eso, no se entendería la declaración de intenciones de las distintas administraciones para el desarrollo de esta zona de Andalucía si en ese proyecto no se encuentra Linares en su justo término. No pido para mi ciudad más que para otras, pero tampoco menos. Sólo lo que le corresponde por todo lo expuesto.

Entre tanto, nos corresponde ahora a los y las linarenses reivindicar todo lo positivo que tenemos. No podemos encerrarnos en la nostalgia de los tiempos pasados. Vendrán otros, y serán también buenos. Pero, para ello, lo primero que debemos hacer es creer en nosotros mismos.

Así, que lancemos este mensaje para que llegue a todos los rincones y para lanzar un mensaje claro a empresas, administraciones y agentes sociales. Linares está vivo.

Hagamos un gran pacto donde participen colectivos, asociaciones de toda índole, empresarios, políticos, medios de comunicación… Un pacto al que invitamos a quienes son de esta tierra, a quienes se sienten de ella, a los que viven aquí, a los están fuera y la añoran y, por supuesto, a todos aquellos que no siendo linarenses se quieran sumar a esta iniciativa desde cualquier lugar. A estos últimos ya les decimos que, desde ya, forman parte de esta “gran familia minera”. Vendamos las bondades de esta ciudad. Yo ya empiezo en mis redes sociales. Una foto de Linares y el hashtag #YoConLinares. ¿Te apuntas al reto?

Foto: Javier Esturillo

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