Volver a las raíces

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Entre los dislates de la política o la gestión de la pandemia, esta semana se ha colado en la agenda pública un asunto de capital importancia pero que queda, normalmente, relegado a segundo término en la crónica de la actualidad. La llamada “España vaciada” ha entrado con fuerza en los guiones de los informativos y las primeras planas de los diarios gracias a la iniciativa de numerosas plataformas ciudadanas que han llevado su voz al Congreso.

Estas organizaciones han presentado un centenar de iniciativas para exigir un cambio en el modelo de desarrollo y, así, evitar la despoblación de grandes áreas del país. Pero ya no se trata solo de lo que todos entenderíamos por ‘zonas rurales’ sino de un fenómeno que está afectando a numerosos núcleos urbanos que ven, año tras año, como bajan sus censos. Tal es así, que a las reivindicaciones se suman las plataformas provinciales.

Centrándonos en lo local, creo que no hace falta recordar la pérdida de población que ha sufrido Linares en concreto, y la provincia, en general, en los últimos años. La falta de expectativas laborales y, por tanto, la búsqueda de nuevas oportunidades ha propiciado este “éxodo” al que debemos atender. Pero, para ello, es necesario que las administraciones pongan en marcha, tal y como piden estas asociaciones, medidas de carácter urgente.

Independientemente de las inversiones en infraestructuras o de la búsqueda de nuevos planteamientos de gestión, es fundamental el asentamiento de empresas que generen riqueza y fijen población. Los portavoces de la “España vaciada” dicen que hay que revertir la tendencia que propicia la creación de macrociudades, por un lado, y “desiertos demográficos”, por otro.

Y aquí, ¿estamos a tiempo de cambiar esta situación? El cierre de grandes firmas comerciales en los últimos meses contrasta, sin embargo, con el goteo de noticias sobre nuevas empresas que vienen. La última, la multinacional ‘Evolutio’ que ha anunciado su implantación en la ciudad. La llegada de esta compañía se suma a la de la distribuidora farmacéutica ‘Cofares’ y al Centro de Competencias Digitales de Renfe, que comunicaron su intención de asentarse en Linares.

Y con todo este planteamiento, a la hora de escribir estas líneas, me estoy acordando de tantos linarenses que han salido de su tierra en busca de empleo. Muchos ya se han asentando en sus nuevos destinos, aunque creo que, en muchos de estos casos, todavía se alberga una pequeña esperanza del retorno. Seguramente será más una ilusión que una posibilidad, pero se trata de algo más que un deseo. Es una necesidad, la de volver a las raíces.

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