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Teatrillos

«Ha ganado las elecciones», «se ha comportado como un líder», «ha puesto a Vox en su sitio»… Estos solo son algunos de los elogios que recibió Pablo Casado por su intervención en la moción de censura liderada por la ultraderecha. Hasta recibió los piropos de Iglesias. Y no es para menos. Subió a la tribuna del hemiciclo como quien sube a un ring de boxeo.

Al pobre de Abascal le llovían los golpes sin saber de dónde procedían. «Es la hora de poner las cartas boca arriba, hasta aquí hemos llegado […] No es que no nos atrevamos, que nos hayamos rendido. Es que no queremos ser como ustedes», comenzó.

Nadie se esperaba lo que estaba por venir. «No somos como ustedes, somos la España tranquila. No vamos a ser rehenes de lo que diga Vox», ¡boom! Sin comérselo ni bebérselo, el líder ultraderechista no se podía creer lo que estaba sucediendo. «Lo suyo es puro populismo […] Usted pasará, pero el PP seguirá aquí, construyendo un país mejor para todos… La alternativa no se construye recitando hazañas bélicas y cabalgando un ejército de trolls», derechazo y KO.

Podría dedicar varios párrafos más a recoger las lindezas que le dedicó. Tantas que el héroe Abascal quedó como un perro herido lamiéndose las heridas. Solo tuvo aliento para decir: «Seguimos tendiéndole la mano a pesar de todo lo que nos ha dicho».

Qué pena que solo fuera un teatro más de los muchos que estamos obligados a ver en el Congreso de los Diputados. Si de verdad sus palabras hubieran supuesto una ruptura entre la derecha y la extrema derecha, ya hubiéramos visto consecuencias, pero el PP sigue Gobernando en Andalucía y en Madrid.

Lo ocurrido durante la votación del nuevo estado de alarma no hace más que demostrar que el PP sigue siendo el de siempre. Una mísera abstención para enviar el mensaje de que la vieja guardia sigue ahí, con las espadas en alto. ¿En esto ha quedado todo? ¿Tan corto ha sido el camino de esa ruptura? Si de verdad los populares trabajasen en construir un país mejor, según sus propias palabras, no habrían tenido dudas en dar su apoyo al Gobierno en su enésimo intento de frenar la pandemia.

Pero no, mejor, intentar rascar votos que sumar; mejor confrontar antes que remar en la misma dirección y, como las palabras se las lleva el viento, aquí paz y después gloria. Mientras tanto, solo nos queda pensar en las sabias palabras de La Lupe: «Teatro lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro».

Inma Espinilla
Periodista

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