Resiliencia

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Ya apenas se escucha a los gurús del éxito. Surgieron como setas con la crisis del 2008, prácticamente igual que las casas de apuestas, y con ese mensaje de “ver el vaso medio lleno” lo inundaron todo de una marea de optimismo a la que, rápidamente, secundó una marejada de frustraciones y mal rollo.

Esto no es el sueño americano, no siempre es posible reinventarse, pero está claro que el mensaje caló y la capacidad de soñar hizo el resto.

A todos nos gustaría cumplir nuestros sueños más deseados y no es mala estrategia si, al final, pudiéramos conseguirlos, al menos, en parte. En tiempos de crisis vivimos de eso, de poder soñar. Viajar a la playa, salir de paseo, abrazar a nuestros seres queridos.

Esos, aunque ha costado, son los realizables. Pero luego, están los sueños en mayúscula, aquellos que pretenden una mejor y renovada versión de nosotros mismos. Reinventarse, cambiar de profesión. Ya que esto no me ha salido, voy a formarme, a obtener nuevas capacidades y hacer algo nuevo.

De paso, ¿por qué no convertir mi afición en modo de vida? Pero eso no siempre ocurre, de hecho, pasa la menor de las veces. “Yo puedo, yo puedo”, está en nuestro subconsciente, pero muchas veces esos sueños son tan grandes, tan utópicos e imposibles, que el batacazo puede ser mayúsculo, y salir de eso, una vez que hemos puesto toda la carne en el asador, una empresa irrealizable y enormemente frustrante. Podría contaros una historia de éxito, pero para qué. Mejor hablar de las personas, que a veces, también tienen sus fracasos.

Yo les pondría a los Paulo Cohello, a los Víctor Kúppers, un botón de parar, de echar el freno, de advertirnos que no siempre es posible. No debemos pretender controlarlo todo y apostar al rojo, porque si sale negro – y la estadística y la suerte trabajarán posiblemente en nuestra contra – el drama estará servido. Quizás lo importante, lo verdaderamente revolucionario, sería tener herramientas, no para la reinvención, que también, sino para la resistencia.

En “Mare of Easttown”, la reciente y exitosa serie de HBO, protagonizada por una genial Kate Wintsley, la antiheroína de este drama le dice a su compañero en un momento determinado: “Hacer cosas grandes está sobrevalorado. Luego todo el mundo espera eso de ti y, en el fondo, no saben que estamos jodidos igual que ellos”.

Y ahí está el quid de la cuestión, navegamos por nuestra vida sorteando problemas como arrecifes ocultos, pesares que nos abruman e inmovilizan como velas mojadas y todo ello haciendo malabarismos casi imposibles para seguir a flote, como Kate – Mare – Winstlet. No es extraño que afrontemos los retos del trabajo, o de conseguir uno, mientras nos devanamos los sesos para saber cómo llegamos a final de mes, cómo resolvemos los problemas de nuestros hijos y cómo reactivamos una vida íntima con la pareja.

En esta situación, ¿quién se siente centrado? ¿Quién pensaría en reinventarse? Cómo hacer algo extraordinario e innovador si la mayoría de las veces nos basta con encontrar las llaves a la primera si rebuscamos en el bolso o la bandolera. Pero resistimos, afrontamos el día a día no como una aventura, no como una reinvención, sino como un pulso en el que gana quien más aguante. Si necesitamos herramientas es para eso, para seguir navegando. Algunos las llamaron resiliencia.

Por eso, si te encuentras en el día a día perdido, con la vida haciendo aguas, con mil problemas a la vez, debes saber que no estás sol@, tod@s estamos igual. Tod@s llevamos esa pesada mochila y la cargamos como podemos, con mil errores y algún que otro acierto, y estos los gozamos.

Y es suficiente. No hace falta hacer algo magnífico para sentirse vivo. Basta con vivir y tirar para adelante, ser resilientes, afrontar la vida con dignidad y buscar esos detalles que hacen que valga la pena. En mi nueva serie de cabecera, los personajes parecen perdidos, barcos a la deriva de la vida, unos perdedores, pero no lo son. Siguen ahí, con dignidad, apretando los dientes, siendo en definitiva como todos y cada uno de nosotros. Y son los mejores porque no se rinden.

1 COMENTARIO

  1. Preciosa reflexión de empezar el fin de semana, que además va acompañada del mejor de los sentimientos, el de no estar solo. Ser resilientes es lo que hoy en día nos hace más humanos. Precioso artículo, señora Espinilla. Así da gusto!!!

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