Reportaje | Residuos que dan valor y energía a Linares

La planta de Sacyr Industrial, en el Polígono de la Estación Linares-Baeza, lleva más de una década generando riqueza y empleo en la comarca

Más allá del Parque Emprerial Santana existe un entramado industrial que proporciona diversificación y músculo a la economía de Linares. Está ubicado en el Polígono de la Estación Linares-Baeza en un basto terreno ocupado ahora por tres de las empresas con mayor potencial de la ciudad y la comarca.

Una de las compañías que opera en esa área es Energética de Linares, liderada por el grupo Sacyr Industrial, y se dedica al secado de alperujo y a la extracción de aceite de orujo de oliva, que supone escaparate de aprovechamiento energético de la biomasa agrícola y forestal y de aplicación de cogeneración de alta eficiencia.

El complejo está explotado de forma conjunta por tres sociedades distintas, en las que Sacyr Industrial es socio mayoritario, que realizan otras tantas actividades. En la actualidad, da empleo estable a más de cincuenta profesionales, entre operarios y técnicos, algunos extrabajadores de Azucareras Reunidas de Jaén, en cuya superficie se asienta hoy esta planta. No en vano, recoge el testigo de esta importante industria linarense tras su reconversión a mediados de la década de 2000 y el paso de la antigua Valoriza.

Soluciones energéticas

Dónde meter los restos que genera el olivar es uno de los problemas que trae de cabeza a los agricultores. Tradicionalmente, de las almazaras salían tres productos: el aceite de oliva, el alpechín (otros líquidos extraídos de la aceituna), y el orujo (los residuos sólidos de la molienda). Desde hace más de una década, en la Estación Linares-Baeza trabajan con una nueva tecnología con la que se obtiene, además, energía 100% limpia, cumpliendo todas las directivas europeas sobre gestión de residuos.

Un batallón de camiones entra cada día en la planta -muchos más en campaña- cargados de residuos procedentes las almazaras de la comarca y de restos forestales. Se descargan en un foso para ser colocados en la cinta transportadora que los conduce hasta «el corazón de la planta». Son grandes cisternas plateadas que actúan como una olla, con vapor a altas temperaturas y cambios de presión.

Uno de los proyectos más ambiciosos de este complejo es la central de biomasa, tanto forestal como procedente del olivar. El proceso de producción se concibe como un ciclo energético de vapor. Este vapor se genera en una caldera y, a su paso por una turbina acoplada a un generador, proporciona la energía eléctrica. El ciclo se cierra condensando el vapor mediante aerocondensadores, reduciendo así considerablemente el consumo de agua.

La central, de última tecnología y con avanzados sistemas para su óptima explotación, exporta a la red distribuidora de electricidad más de 112.500 MWh/año, gracias a sus 15 megavatios de potencia total instalada, lo que supone un consumo equivalente al de una población de 50.000 habitantes.

Por su parte, la planta de secado de alperujo mediante cogeneración con motores de gas tiene una potencia eléctrica de 25 megavatios y produce una energía de 200.000 megavatios hora al año (MWh/año), suficiente para abastecer una población similar a la de Linares.

Por último, nos encontramos la planta de producción de aceite de orujo, capaz de tratar 150.000 toneladas de alperujo al año en una fábrica que contribuye a la eliminación de los procedentes de la extracción del aceite de oliva de forma controlada y limpia, aportando una solución a importantes problemas medioambientales de la zona en la que está emplazada.

Con estos trabajos se ha puesto fin al calvario que en cada campaña oleícola suponía el vertido a cauces públicos del alpechín, que es el agua de vegetación de la aceituna que queda después de la extracción y decantación del aceite.

Inversión millonaria

Este complejo nace a partir del cierre de la extinta Azucareras Reunidas como consecuencia de la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) de la remolacha de 2006. Se alza en parte de los terrenos que ocupaba la Empresa Nacional de Residuos Agrícolas (Enira) llamada, posteriormente, la mencionada Azucareras.

Para su transformación en triple factoría fue necesaria una fuerte inversión de más de cien millones de euros. En la actualidad, es una de las industrias con mayor proyección de la ciudad y de la propia provincia, y sus perspectivas de futuro son «buenas» en fabricación y comercialización de biocarburantes derivados de aceite y biomasa, según los directivos de la planta.

Necesidades

Sin embargo, el polígono en el que se asienta requiere de inversiones para cubrir necesidades básicas que van desde la reurbanización de los accesos hasta la instalación de fibra óptica. Y es que, en pleno siglo XXI, y a pesar del volumen de negocio que genera, carece de ciertos servicios que llevan enquistados años y que requieren de la intervención del Ayuntamiento.

En este sentido, el equipo de Gobierno (Ciudadanos y Partido Popular) ha previsto de fondos el plan de asfaltado para que en su segunda fase se centre en este nudo industrial, dada su importancia estratégica y para el Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad.

También se trabaja en la posibilidad de dotar al recinto de una cafetería y de lavabos para las decenas de profesionales que trabajan allí, desde camioneros a proveedores y, por supuesto, los propios trabajadores.

Fotos: Désirée Vicente Díaz

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