Reportaje | El drama de la vuelta al cole para Izan y Rafael

Las madres de dos niños de Baños de la Encina con retraso madurativo recogen firmas para que sus hijos reciban atención personalizada en el centro escolar del pueblo

Este viernes comienza el curso escolar en Andalucía. Los más pequeños de la casa regresan a la rutina de las clases, al ajetreo de los recreos y a compartir experiencias con los compañeros. Sin embargo, no será igual para dos niños de Baños de la Encina. Se llaman Izan García y Rafael Manrique. Tienen tres años y sufren retraso madurativo del desarrollo.

Imagínese que una noche su hijo se despierta con una edad mental que no corresponde a su cuerpo, que un día se queda en blanco y se olvida de las palabras o que una tarde su retoño deja de entender sus mensajes. Esta es la historia de estos dos niños que precisan de atención personalizada y que, por ahora, no tendrán en el colegio Nuestro Padre Jesús del Llano, donde mañana deberían empezar su vida escolar.

Un hombre firma en una de las hojas repartidas por los padres por Baños y otros municipios.

Izan se abraza fuerte a su madre mientras calma su ansiedad por jugar con el chupete. A su lado, hace lo propio Rafael, que padece, además, principio de autismo. A solo unos metros de ellos, un hombre estampa su rúbrica en una de las cientos de hojas que los padres de los pequeños han repartido por todo el pueblo y otros municipios del entorno.

El objetivo es reunir las firmas suficientes para que la Delegación Territorial de Educación incorpore una monitora que atienda las demandas especiales de estos dos escolares. El centro cuenta con una, pero está pendiente de otros dos alumnos que, al igual que Izan y Rafael, necesitan una persona a su cargo. La ratio para estos casos es de un profesional por cada seis alumnos, según explican a El Observador fuentes de la Junta. La escuela de Baños no llega al número mínimo que establece la normativa, a pesar de que un informe técnico previo proponía que fueran escolarizados teniendo en cuenta esta circunstancia.

Estado en el que se encuentra el colegio de Nuestro Padre Jesús del Llano.

A pocas horas de que se inicie el curso, y después de largas conversaciones entre el director del centro y las autoridades educativas, la monitora encargada del cuidado de Izan y Rafael no está contratada. Por tal motivo, no acudirán a clase como el resto de niños del pueblo. «Me da miedo dejarlo solo. El colegio tiene muchas barreras y se puede caer o atragantar con la comida en cualquier momento», declara Enma Gazquez, madre de Izan, con un nudo en la garganta. «Llevo varias noches sin dormir. Es una pesadilla lo que estamos viviendo», añade angustiada María Luisa Espinosa, la madre de Rafael.

Cuenta con el apoyo y la solidaridad del resto de padres, así como de los vecinos de la localidad. Este viernes hay convocada una concentración a las puertas de la escuela para reclamar algo que consideran «justo y urgente». «Hablamos de la educación de dos niños con una patología neurológica que precisan de ayuda. Los políticos están para eso y, ahora más que nunca, necesitamos que nos escuchen», clama Enma, quien, junto con María Luisa, enviarán una carta al delegado del ramo, Antonio Sutil, solicitándole una reunión. «Iremos dónde alga falta. No vamos a parar hasta que se cumpla un derecho constitucional«, remata.

«Lo que no vamos a hacer es llevarlos a otro colegio. Sus hermanos estudian en Baños y queremos que ellos lo hagan también. No pedimos más», recalca la progenitora de Rafael, quien no desea a nadie «el calvario que está viviendo».

Fotos: Javier Esturillo

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