«Raúl Caro no será el candidato del PP a la Alcaldía de Linares»

Viste una sonrisa sincera, su tono es sereno y porta la sencillez por bandera. Nada más complejo que esto. Está tranquila. Mariola Aranda García siempre da más de lo que imaginas. Es cercana, meticulosa, perfeccionista.

Desde el pasado mes de julio compagina su cargo como alcaldesa de la Estación Linares-Baeza con el de presidenta del Partido Popular de Linares. Una doble responsabilidad que asume con humildad y consciente de los restos a los que se enfrenta.

Esta semana ha soplado las velas de su 43 aniversario. Le quedan sueños por cumplir, como un viaje a Praga, y se muere por las canciones de Luis Miguel.

Pese a todo lo que se le viene, no pierde el buen humor. Otorga personalidad y fluidez a la entrevista con El Observador, en la que aclara algunas cuestiones que estaban en el aire relativas al futuro de su partido con vistas a las municipales de 2023.

En esta conversación, Mariola Aranda cumple con uno de los requisitos: hace reflexionar. No solo eso. Obliga a hacerlo, sobre todo a la clase política. Evidentemente, acompaña el reproche con una carcajada. Ella es así: transparente y auténtica.

¿Jura o promete decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

—Prometo (risas).

Esta semana ha sido su cumpleaños. ¿Ha recibido más llamadas de felicitación que otros años?

—Los de siempre, los que nunca me fallan. Con las redes sociales es más fácil que todo el mundo se acuerde de tu cumpleaños, pero las llamadas de los que siempre han estado a mi lado, empezaron la noche anterior.

¿Ha recibido alguna que le haya hecho más ilusión?

—No, como le he dicho, los de siempre.

Por tanto, ser presidenta del Partido Popular no la hace más especial.

—Para nada. Sigo siendo la misma, tengo los mismos amigos y no ha cambiado nada en relación con mi vida anterior.

Lo que ha cambiado ha sido el partido.

—Evidentemente ha cambiado porque hay una presidenta nueva, una directiva nueva, por lo que se ha renovado la imagen del partido, aunque aún quede gente de la etapa anterior. No te puedes desprender de las personas que trabajan bien y hacen las cosas correctamente. No es necesario cortar cabezas. Todo el que es válido para el partido debe estar en el equipo.

Usted ha cortado pocas cabezas.

—Ninguna, porque para mí todo el mundo es válido.

¿Qué percibe dentro de la sede?

—Lo que percibo es sonrisas e ilusión por un nuevo proyecto.

¿Eso lo ve en todos?

—Sí, sobre todo en gente que estaba alejada de la actividad del partido por distintas circunstancias y ha decidido volver. La ilusión que se había perdido, por muchas cosas que habían pasado, se está recuperando. También ayuda la sensación de alegría que nos dejó a todos la convención de Valencia y lo que, en estos momentos, transmite el partido a nivel nacional.

Imagino que será más fácil trabajar sin intrigas ni conspiraciones.

—Por supuesto. Además, todos vamos a una, como demuestran las reuniones que celebramos con las distintas vicesecretarías todas las semanas.

¿Le ha sorprendido la actitud de alguien en especial?

—Realmente, no. Veo a todos con una actitud positiva. Aunque no estuve en la anterior Ejecutiva, por falta de tiempo, siempre he estado ahí y he visto cómo trabaja la gente. Es cierto que ahora han dado un paso al frente compañeros que antes estaban algo más en la sombra. Algunos han vuelto a la primera línea.

Lo que sí tiene es la agenda más apretada.

—Sí, mucho.

¿A quién ha dejado de ver desde que es presidenta?

—Sobre todo, a amigos. No nos vemos tanto, pero tratamos de hablar todos los días. No se han perdido esos mensajes para saber cómo estoy o viceversa. Esas llamadas a la familia, a mi hermano y a mis sobrinos nunca se van a perder.

¿Tiene un o una confidente?

—Sí. Tengo una persona de mi plena confianza que ha estado a mi lado en los momentos más delicados de mi vida.

¿Suele pedirle consejo?

—Sí, tanto político como personal. Sé que va a ser sincera conmigo y me va a decir la verdad, no lo que yo quiero escuchar. Cuando necesito sinceridad, recurro a ella.

¿Le rocían mucho el oído ahora?

—Sí.

¿Cuál es el piropo que más le dicen?

—Pues mire, primor es uno de los que más me dicen (risas). No sé por qué ahora le ha dado a todo el mundo por decirme primor. Es algo que desconozco. Yo soy más de hola guapa (risas).

¿Ve normal que Linares esté sin presupuestos?

—No, no es normal. También es cierto que Linares tiene unas circunstancias especiales que, por ejemplo, no tenemos en la Estación. Además, no estoy en la vida del Ayuntamiento, como mis compañeros del grupo municipal, para saber lo que pasa realmente. Cuanto menos, reconozco que es extraño y no debería ser así.

Son una coalición. ¿Usted no ha preguntado por qué ocurre eso?

—Claro que les he preguntado.

¿Y qué le dicen?

—Que están en ello, que están trabajando (silencio).

¿Solo eso?

—Mire soy la presidenta del partido desde hace solo unos meses. Hablo con los compañeros, pero la acción política del grupo municipal la llevan ellos. Lo que si sé es cómo se gestiona mi Ayuntamiento.

¿Cómo debe ser un líder?

—Cada uno lo entiende de una manera diferente. Desde mi punto de vista, debe ser cercano a la gente, porque, al final, lo que importan son las personas. Hay que escucharlas de igual a igual y nunca creernos que estamos por encima de nadie.

Es mi manera de ser. No creo que sea más que mi vecino, y es que tampoco lo soy. Soy la alcaldesa de una Entidad Local Autónoma, no la de Madrid. No soy nadie, realmente. Hay que ser realistas y saber el lugar que ocupas. Lo más importante de un líder es empatizar.

¿Le cuesta delegar?

—Para nada. Es algo que lo he tenido claro. Si no puedo hacer algo, tengo personas a mi lado lo suficientemente preparadas para hacerlo por mí. Confío mucho en ellas.

¿Ayuso o Almeida?

—Los dos, cada uno en su puesto está haciendo un sensacional trabajo.

¿Con quién se identifica más?

—No es necesario elegir. Me quedo con los dos, porque los dos son buenos gestores y servidores públicos, aunque con modelos diferentes. Ocurre lo mismo con mis compañeros del grupo municipal de Linares. Ellos tienen una manera de hacer las cosas y yo otra en la Estación. La mía no tiene por qué ser la mejor ni peor que la suya, solo diferente.

Con quién no tiene dudas es con Juanma Moreno.

—No, ninguna.

¿Cómo lo definiría?

—Como un gran presidente que ha llegado a todos los andaluces, y creo que toda Andalucía está con él por su cercanía y, sobre todo, empatía. Creo que está haciendo una extraordinaria labor. De hecho, ahí están los resultados.

La primera vez que la entrevisté, me dijo que no había mayor orgullo que ser la alcaldesa de su pueblo. ¿Lo mantiene?

—Por supuesto. Es que no hay mayor orgullo y honor que defender los intereses de tus vecinos. Lo más bonito en política es ser la alcaldesa de tu pueblo, porque son los vecinos los que te eligen, más en mi caso que no voy en una lista, sino que son ellos los que tienen que marcar tu nombre. Esa satisfacción es enorme. También le digo que todo aquel que aspire a llegar alto debería empezar por la base.

¿Igual de orgullosa se puede sentir siendo alcaldesa de Linares?

—Por supuesto. Ser alcaldesa de cualquier pueblo o ciudad es un orgullo.

¿Está entre sus planes?

—Ahora mismo no pienso en otra cosa que no sea la Estación Linares-Baeza. No puedo pensar en otra cosa, porque sería injusto para mis votantes.

¿Le gustaría ser candidata?

—No se lo puedo decir, porque no sé lo que pasará mañana. Hace seis meses no me hubiera creído que hoy sería la presidenta del partido, porque no era algo que me planteaba. Nunca pasó por mi mente.

¿Erik Domínguez -presidente provincial del PP- que le aporta?

—Me ha aportado mucha confianza y tranquilidad. Lo conocía de congresos y lo que veía de él es que era una persona muy trabajadora por su pueblo -Guarromán-, y eso me encantaba. Saber que cuento con un equipo en Jaén, me da mucha estabilidad, porque levantó el teléfono para cualquier cosa y siempre están dispuestos a echarme una mano.

Pero más allá de eso, Erik y su equipo me ha dado mucha ilusión por un nuevo proyecto. Y no solo a mí, sino a bastante gente del partido. Por los motivos que fueran, estábamos un poco acomodados y algo apagados, y Erik lo ha revolucionado todo, con su manera de ser y su forma de actuar. Hace que seamos una familia y vayamos juntos a todo. Creo que vamos a salir muy reforzados con vistas a lograr la Diputación, que es la gran meta de Erik, pero también del resto de populares jiennenses. Por trabajo, fuerza e ilusión, no va a quedar.

¿Le molestó o le preocupó ver militantes y simpatizantes del PP en el mitin de Vox celebrado recientemente en la ciudad?

—Si le hablo con sinceridad, no lo entiendo. Ahora bien, todo el mundo es libre de ir donde le plazca y escuchar otras ideas. No soy quien para decir a nadie del partido lo que tiene o debe hacer. Supongo que es la curiosidad o que pasaban por allí. No lo sé.

Vaya curiosidad más extraña, si me permite esta reflexión.

—No es entendible. Yo no lo haría. Pero no pienso limitar a nadie. Ni le voy a decir a que le tiene que dar en redes sociales. La libertad es individual y en este partido no se la cortamos a nadie. Quizá por eso el PP es tan grande.

Dígame qué problema ha resuelto hoy a un vecino.

—Pues hemos puesto en contacto a un vecino con las personas que le pueden ayudar a solucionar una situación que vive, en la que el Ayuntamiento de la Estación no tiene competencias. También le hemos puesto una papelera a un vecino que llevaba tiempo demandándola.

¿Los vecinos humanizan a los políticos?

—Los humanizan, pero también los convierten en demonios. Si ayudas a un vecino, eres la mejor, pero si no puedo, por las razones que sean, ya no te valgo. La política, como la vida misma, es desagradecida. Hay gente que exige cosas que no se pueden hacer. No haré nunca algo que vaya en contra de la ley o no sea razonable. Por este motivo, he quedado mal con amigos.

¿Qué es lo que no perdona?

—La traición. Que por delante me digas una cosas y por detrás otra. Lo he vivido recientemente de alguien que, dos horas antes, me quería mucho y, pasado ese tiempo, hizo algo en mi contra.

¿Esa persona que le ha traicionado era querida por usted?

—Bueno, le apreciaba, aunque no me ha venido de sorpresa. Cuando tienes confianza en alguien, no te esperas eso. Prefiero que me digan las cosas a la cara y no hacerlo por detrás.

¿Ahora hablan más de usted a sus espaldas?

—Imagino que como siempre. También es bueno que hablen mal de uno, porque si todo fuera bueno, me preocuparía. El todo es maravilloso y los haces muy bien, también es fingido. No podemos caerle bien a todo el mundo.

¿Su madre qué dice?

—Ahí está (sonríe). Lo lleva como puede. Cuando me presenté a alcaldesa, no le gustó mucho la idea porque, como ya sabe, en un pueblo pequeño se suele incluir a la familia cuando no haces las cosas como quieren algunos. Es lo peor que llevo. Si alguien no está de acuerdo con mi gestión que me lo diga a la cara, pero que deje al margen a la familia, que no tiene culpa de nada.

Dígame una de sus virtudes.

—No me gusta hablar de mí y mucho menos de mis virtudes. Pienso que son los demás los que tienen que verlo. Los que me conocen saben que es así.

¿Cuál es su peor defecto?

—Que aguanto mucho y cuando estallo lo hago por tonterías y lo pago con quienes menos se lo merecen. Me gusta el diálogo y llegar a acuerdos para solucionar los problemas. Lo que ocurre es que llega un momento en que acumulo tanto que exploto y salto por cualquier tontería.

Poco a poco estamos recuperando la normalidad. ¿La pandemia nos ha hecho mejores o peores personas?

—Creía que nos iba a hacer mejores personas, pero pienso que se nos está olvidando todo lo que hemos pasado. En mi caso, perdí a mi padre durante la pandemia y esta circunstancia me ha hecho cambiar. Murió en pleno confinamiento y no pudimos despedirnos de él. Ese dolor siempre me acompañara.

El hecho de sentirte tan sola y tan mal en esos momentos y no poder recibir ni un simple abrazo es muy duro. Me marcó y me ha hecho empatizar aún más con la gente.

También me ha hecho ver que la vida son dos días y no merece la pena enfadarse o preocuparse por tonterías.

Cómo la vida son dos días, ¿qué haría en esas 48 horas?

—Seguir sintiéndome útil. Pero, si solo tuviera dos días, me iría a Praga.

¿Cómo ve las calles de Linares cuando pasea por ellas?

—Es cierto que hasta hace poco veía tristeza y me daba pena. Supongo que sería por la situación que estábamos viviendo, pero, de un tiempo a esta parte, veo a más gente y con otra cara. Poco a poco estamos recuperando la ilusión.

La salida de Ángeles Isac fue bastante honrosa, si la comparamos con otros compañeros. ¿Fue idea suya o del partido?

—Hicimos lo que se merecía. El partido no impuso nada. Ella hizo un buen trabajo, con sus errores y aciertos, como todos, pero ha dado mucho por el PP de Linares. Se merecía nuestro aplauso y cariño. Es lo mínimo que podíamos hacer por una gran presidenta.

¿Con Juan Lillo ha tenido conversaciones privadas?

—No, pero sí hablamos y nos mandamos correos.

¿Qué le dice de la política local?

—Que hay que trabajar mucho. Es una persona con una enorme experiencia y quería que estuviera con nosotros de manera activa, porque nos va a aportar muchísimo. Es una satisfacción. Juan Lillo es todo un referente para el partido y sus consejos nos van a venir de maravilla.

Han dicho, por activa y por pasiva, que el Partido Popular de Linares no necesita a nadie de fuera, porque lo mejor lo tiene en casa. ¿Con esa afirmación cierra la puerta a políticos de otros partidos interesados en sumarse a sus filas?

—El Partido Popular no le cierra la puerta a nadie, pero si a lo que se refiere a que venga de candidato, tenemos gente de sobra.

Le soy más directo aún, ¿Raúl Caro-Accino será el cabeza de lista del PP en las próximas municipales?

—No. Tengo candidatos suficientes dentro del partido. No es de recibo que persona una válida de nuestro partido que lleva años luchando por él se quede fuere por gente venida de otra formación. Por suerte, en el PP de Linares hay gente muy válida que puede realizar esa función.

¿Conoce o ha hablado con el secretario general del PSOE de Linares?

—Hemos coincidido en algún que otro acto, pero no he tenido la oportunidad de hablar con él. He hablado con la mayoría de los concejales del PSOE, con los que tengo alguna relación. Por mi parte, no hay problema alguno en hablar en cualquier momento.

Fotos: Pedro Jesús Ibáñez

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