«Para mí, la moda es que lleves lo que te defina, sin encasillarte o etiquetarte»

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Es la nueva joya de la corona de la moda linarense. Se llama Marina Palomares Infantes, más conocida como Nina Infantes, y solo tiene 21 años. Acaba de terminar sus estudios en la Escuela Superior de Arte y Diseño de Andalucía (Esada), donde ya ha dejado su impronta con un trabajo fin de carrera que ha dejado con la boca abierta a todos los que lo han visto. Lleva por nombre Skene y es solo un pequeño adelanto del potencial creativo de esta linarense que sigue los pasos de otros grandes de la moda local, como Carlos Buendía, Curro Coronel, Eufemio Fernández o Inma Vergara, estos dos últimos profesores suyos en Granada.

Nina Infantes es una joven despierta, algo alocada, con unas enormes ganas de aprender y de comerse el mundo, pero con paso firme, sin titubear. Todo ello, sin olvidarse de que en el fondo el terreno de la moda sigue siendo, tal y como apuntaba Georg Simmel, «una enorme paradoja».

Hemos conversado con ella de todo un poco, desde el nacimiento de su vocación hasta sus sueños -como vestir a Lady Gaga-, pasando por una radiografía, más o menos exacta, de cómo visten los linarenses. Nina Infantes se suma a la larga lista de talentos que sigue dando Linares.

¿Desde cuándo le gusta la moda? ¿De dónde viene esta pasión?

—Pues realmente no hay un momento concreto en el que empezase a gustarme, yo creo que siempre ha formado parte de mí, directa o indirectamente. Recuerdo que me encantaba rebuscar en el baúl de los disfraces y en el armario de mi madre, cogerle su maquillaje, crear mis looks y montar desfiles o performances, vestida como una diva.

Al margen de los shows que les montaba a mis padres, desde muy pequeña me atraía mucho la idea de crear desde cero. Mi madre me compró una libreta con figurines femeninos que tú tenías que vestir a partir de plantillas con diferentes prendas, y sinceramente creo que jamás usé las plantillas (risas), cogía un rotulador negro y me inventaba ropa que después coloreaba.

Fue aquí cuando surgió la curiosidad por coser, ya que mi abuela paterna lleva cosiendo desde que tengo uso de razón, y yo me quedaba todas las tardes embobada observando la puntada de la máquina era algo que me hipnotizaba y relajaba, y cuando le dije que quería aprender, me dio todos sus retales y empecé a coserle ropa a mis muñecas, y cuando cogí un poco de manejo, ya me dejaba ayudarla y me enseñaba técnica para perfeccionarme.

Cuando ya tenía claro que me gustaba la moda, evolucionaba presentándome voluntaria a realizar estilismos, o ayudando a mi familia a ir de compras y creándole looks a mí madre, pero todo esto seguía siendo un hobby, ya que no tenía ni idea de que se podía estudiar algo relacionado.

¿Cuál ha sido su formación?

—He estudiado cuatro años de diseño de Moda en la Escuela Superior de Arte y Diseño de Andalucía, así como bachillerato artístico. Extraescolarmente siempre me ha gustado dibujar y pintar por mi cuenta, por lo que me apuntaba a clases de pintura.

Descubrí que era lo que quería estudiar en segundo de bachillerato. Tenía una asignatura de diseño y, aunque solo hiciéramos lapiceros, estanterías o carteles, el mero hecho de investigar bocetar y crear me alucinaba y me puse junto a mis padres a buscar diseño en España, descubriendo que no solo existía moda, sino gráfico, producto o interiores, y pues me matriculé en diseño de moda.

¿Cómo se le ocurrió el trabajo de fin de carrera? ¿Dónde rodó el vídeo?

—Pues el trabajo de fin de carrera es el concepto de mis pasiones y lo que quiero hacer como diseñadora. Me encanta el vestuario escénico, y como siempre he estado apuntada a teatro o a danza, decidí que era lo que mejor definiría quien soy como persona y como diseñadora.

Está inspirado en el mundo de la danza y el espectáculo, y en como el vestuario puede ser estético, cómodo y funcional a la misma vez. Además, es una colección muy orgánica, ya que la danza es una alegoría de la naturaleza, así como los bailarines lo son de las flores movidas por el viento.

La estética del maquillaje y escenografía son la fusión de ambas escuelas de danza, la clásica y la contemporánea, por eso la idea de algo más industrial, frente a algo tan orgánico. La localización del vídeo cómo de las fotos es la Antigua Cementera de Atarfe, hoy día abandonada.

¿Lo suyo es por vocación?

—Supongo que sí. ¿No? ¿Por qué sino tanto trabajo y tanta pasión para llegar a lograr lo obtenido? Creo que un proyecto así solo se consigue si pones cuerpo y alma en ello, solo si das lo mejor de ti, si trabajas a gusto con todo el equipo, solo si pones todo tu sentimiento y ser para que refleje quien eres como diseñador y como persona, es decir, la esencia de tu trabajo.

¿En qué diseñadores se inspira o cuáles son los que admira?

—Pues me gusta muchísimo el ámbito escultural y vanguardista, al igual que el tema I+D en la moda y como esta evoluciona en el tiempo, me gusta aportar algo nuevo y mejor. En el ámbito mundial admiro a diseñadores como Iris Van Herpen y Alexander McQueen, así como María Escoté, Dominnico, Manuel Albarrán o Paco Rabanne, a nivel nacional.

Linares destaca por contar con grandes creativos, entre los que se encuentran Curro Coronel, Eufemio Fernández, José Pérez Rubio, Inma Vergara o Felicidad Perea, entre otros. ¿Qué opinión le merece la moda de Linares?

—Creo que está mal aprovechada con el enorme potencial que hay, y los diamantes en bruto que aún faltan por pulir. Hay mucho talento y no se valora como debería, conozco personalmente a Eufemio y a Inma, han sido profesores míos, y sé que aunque tengan su sede allí en Linares recurren a empresas extranjeras para suministrarse de tejidos y materiales más modernos y novedosos, ya que en Linares no los hay o no tienen el apoyo que se necesita.

Por ejemplo hay variedad de mercerías y tiendas textiles de muy buena calidad además, pero si buscas algún tejido o estampado más urbano y vanguardista no lo vas a encontrar, ya que se limitan a los clásicos estampados florales de flamenca o, con perdón, señora mayor. Y es una pena porque tanto el trato como la calidad es estupenda, y pudiendo apoyar a las nuevas generaciones, estas tienen que buscarse la vida fuera de la ciudad, incluso de la provincia.

¿Y cree que los linarenses van a la moda?

—No me suele gustar hablar de moda como concepto, ya que es algo un tanto subjetivo, pero si mi respuesta se asocia a la idea común que tiene la sociedad sobre la moda. Personalmente creo que linares es una ciudad con falta de personalidad en cuanto a la moda respecta. La gente busca gustar, dejando de lado sus gustos y personalidad en ocasiones.

Si te fijas en un grupo de gente joven, tanto chicos como chicas, suelen estar cortados por el mismo patrón. Es cierto que también existe gente con estilos marcados como los skaters, la gente más underground o trash, los otakus, algunos góticos y rockeros u otras personas que se salen de la «norma».

Cuando digo esto me refiero a que en Linares si tu forma de vestir destaca, para bien o para mal, vas a ser el centro de todas las miradas, porque no es algo a lo que se esté acostumbrado, si te da igual perfecto, para adelante con tu forma de ser, pero si no te sientes cómodo con tanta atención, es difícil ser tú mismo, porque se de personas que se visten como otras con tal de pasar desapercibidas, aún apeteciéndole vestir diferente.

Y es una pena que por la importancia que se le da a ser poco común o raro, acabemos sintiéndonos incómodos con nosotros mismos, cuando ser diferente es algo maravilloso y debemos sentirnos orgullosos de ello y no cohibirnos.

¿En qué pasarela le gustaría desfilar con sus diseños?

—Realmente no es algo en lo que haya pensado mucho, puesto que mi idea de futuro no es crear mi marca, desfilar con colecciones y darme a conocer de ese modo. Si tuviera que elegir alguna pasarela seguramente fuera la Samsung EGO, ya que es una plataforma muy buena para darse a conocer cómo joven y novedoso diseñador, pero como ya he dicho prefiero enfocar mi carrera a otros ámbitos.

¿Tiene algún proyecto en mente?

—Si y no (risas). Tengo en mente sacar una línea de merchandising con camisetas y sudaderas serigrafiadas, tanto con el logotipo de la marca (Nina Infantes), como con ilustraciones propias, pero de momento está aún en proceso por temas web y trámites burocráticos.

Al margen de esto hago algunos encargos personales, así como de prendas diseñadas por mi de colecciones ya presentadas. Pero es cierto que está todo un poco parado, ya que estoy estudiando fotografía y quiero enfocarme mayoritariamente a ello de momento, sin dejar de lado el proyecto.

¿Cuál es su sueño? ¿A dónde le gustaría llegar?

—Me encantaría poder dedicarme profesionalmente al vestuario escénico, cine, teatro, música… Es algo que deseo con muchísimas ganas, y por lo que lucho y trabajo todo los días. Siempre he dicho que algunas de mis fantasías como diseñadora son: Tener el honor de vestir a Lady Gaga, para un concierto, videoclip o evento, y poder trabajar en el vestuario de alguna película Disney o Marvel.

Al margen del vestuario escénico, me flipa la fotografía publicitaria, editorial de moda, fashionfilms o diseño gráfico para revistas de moda, es por esa razón que decidí matricularme en fotografía profesional, como comenté anteriormente.

¿Cómo definiría la moda?

—Como ya he dicho es algo subjetivo. Tal vez diría que es el conjunto de prendas, calzado y accesorios con una estética, que cada persona se pone para sentirse atractivo y estar cómodo con sigo mismo. Para mí, la moda es que lleves lo que te defina, sin encasillarte o etiquetarte, que tú mires a alguien, veas su ropa y digas, buah es que es él, es su esencia, le pega. En conclusión que la ropa hablé por nosotros mismos, nos represente, y nos haga ser nosotros mismos, independientemente de la ocasión, estilo o periodo temporal.

Fotos cedidas por Nina Infantes

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