Palomo Linares custodiará el coso de Santa Margarita

Linares rendirá homenaje a uno de sus grandes embajadores con un monumento junto a la plaza de toros

El próximo 24 de abril se cumplirán cuatro años del fallecimiento de uno de los grandes embajadores de Linares. De hecho, llevaba el nombre de su ciudad natal por montera. Las peñas taurinas de la ciudad junto con el Ayuntamiento quieren que su legado siga presente y vivo.

Por eso, se le rendirá un homenaje con un monumento, obra del escultor Antonio Polo. Los colectivos implicados en esta iniciativa están ya trabajando para elaborar un calendario de actividades con las que sufragar los costes.

La concejal de Cultura del Ayuntamiento de Linares, Ángeles Isac, acompañada por Eduardo Palomares, experto en arte y galerista, además de Juan Callejas, representante de las peñas taurinas de Linares y Antonio Polo, escultor, han presentado este miércoles el proyecto del monumento en honor a Sebastián Palomo Linares.

Aprobado por unanimidad en el pleno

Este proyecto fue aprobado por unanimidad en un pleno celebrado en noviembre de 2018 en un ayuntamiento con un gobierno de concentración presidido por el alcalde Juan Fernández, entonces no adscrito tras su expulsión del PSOE.

Se trata, según Isac, de que el torero pueda tener «el homenaje que merece desde el plano taurino y artístico y el agradecimiento a un maestro que llevó el nombre de Linares por todo el mundo».

Isac ha destacado que el Gobierno local ha recogido este proyecto «siendo sensible con este tipo de iniciativas, protegiendo en la medida de nuestras posibilidades la iniciativa del pueblo e ir ayudando a quienes hacen propuestas», como en el caso de este monumento.

Antonio Polo escultor del monumento dedicado a Palomo Linares.

Boceto del monumento

El boceto del monumento, que ha presentado públicamente el propio escultor, Antonio Polo, representa la imagen de Sebastián Palomo Linares en el centro de una plaza de toros que, vista desde arriba, también es una paleta de pintor donde aparecen los colores de la bandera de Linares, así como un pincel, en referencia a las dos áreas que el maestro linarense cultivó: la tauromaquia y la pintura.

Eduardo Palomares ha explicado que la figura de Palomo Linares estará hecha en aluminio aludiendo al color plata de sus trajes de luces, que vestía en homenaje a las minas linarenses. El monumento se situará frente a la puerta grande de la plaza de toros de Santa Margarita y en su base, de hormigón, se incorporará un banco, convirtiéndolo «en un punto participativo, de encuentro y descanso».

Según ha detallado Antonio Polo, escultor de la obra, el proyecto final tendrá un peso de 1.800 kilogramos en acero corten, con la figura de Sebastián Palomo Linares a tamaño real y representando, como ha señalado en esta comparecencia ante los medios, uno de los momentos que encumbró al maestro taurino: su salida por la Puerta Grande en Madrid.

Iniciativa de las peñas taurinas

Esta iniciativa que partió de las peñas taurinas de la ciudad, como ha explicado Juan Calleja, representante de la peña de Enrique Ponce y representante de las peñas taurinas en esta convocatoria, sumará un atractivo más no sólo a la cultura en torno a la tauromaquia que ya existe en Linares, sino también un plus para aquellos visitantes que, atraídos por el coso de Santa Margarita, hacen parada en la ciudad y próximamente tendrán un nuevo monumento que visitar.

Los colectivos implicados y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Linares continúan trabajando para organizar y fijar actividades que ayuden a sufragar el gasto del monumento, del que el autor sólo cobrará el coste de los materiales. Entre otras actividades, se están proyectando exposiciones y conciertos de artistas locales, siempre y cuando las condiciones sanitarias por covid-19 lo permitan, así como algún festejo taurino en el que participen figuras linarenses.

Un grande de la tauromaquia

El 24 de abril de 2017 murió un chaval de Linares, que nació en la posguerra en el seno de una familia humilde, encabezada por un padre que trabajaba en la mina.

Era todavía un niño cuando aprendió las primeras lecciones de zapatero, pero el destino le tenía preparado otro guión. Fue matador de toros, figura polémica y heterodoxa de la década de los setenta, y se aupó a la cima de la popularidad cuando el 22 de mayo de 1972 cortó un rabo en la plaza de Las Ventas, un trofeo que no se concedía desde hacía 37 años, y que envolvió su figura en la grandeza por la meta alcanzada y la exigencia de quienes consideraron aquella concesión como una inaceptable herejía por la que siempre se le pidió cuentas.

Ya entonces era conocido como un torero temperamental, valiente, escaso de calidad y con gran sentido del espectáculo.

Fotos: Javier Esturillo

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