Misceláneo

Estos días, la actualidad, suerte de jibarización noticiosa de la realidad, vuelve a ofrecernos un ramillete de temas tan importantes y diversos que harían que cada uno mereciese más que un artículo, una monografía.

No obstante, las acotaciones de nuestro medio, un diario digital, fuerzan a un simple paseo por lo que estas semanas comentamos con mayor insistencia. Eso sí, tendrán que disculpar el hecho de que comience por donde acabé mi anterior artículo, que, como recordarán, tenía este mismo componente misceláneo de ir pasando lista a diferentes novedades. Vamos allá entonces.

Como no siempre es posible, mejor empezar por una buena noticia: al menos uno de los conflictos con los que mayo nos andaba soliviantando ha quedado –momentáneamente– resuelto. Nos referimos al que hasta hace días enfrentaba a palestinos e israelíes, que han decidido avenirse a la mediación propuesta por Egipto, entrando en vigor el pasado 21, viernes, el alto el fuego –una tregua permanente y sin condiciones– firmado entre Hamas e Israel. Crucemos pues los dedos y esperemos que la paz, al menos ésta, sea duradera.

Del conflicto diplomático con nuestros vecinos del sur no podemos decir lo mismo. Con la marcha de Brahim Ghali, líder del Polisario, en un avión francés con destino a Argel, y después de haber testificado en la Audiencia Nacional sin que se le hayan impuesto medidas cautelares, en este embrollo se ha conseguido una carambola casi imposible: señalar a todos, incluidos Francia y Argelia, los beneficiados silenciosos de esta crisis, y molestar a diestro y siniestro: a Marruecos, al Polisario, pero especialmente a los grandes olvidados de nuestro postrer pasado colonial, las víctimas españolas de Ghali y sus secuaces.

De cualquier modo, el silencio de estos días no puede conducirnos a engaño. Es un conflicto latente que volverá a activarse en cuanto haya ocasión. Por lo pronto España ha sido excluida de la Operación Paso del Estrecho, una medida que sin duda acabarán notando el comercio, la hostelería, gasolineras y las navieras. Se estima que el varapalo económico pueda llegar a los 1.150 millones de euros.

En fin, visto que del vecindario últimamente sólo recibimos disgustos, por qué no mirar mejor a nuestro patio interior. Pero venga, no seamos conformistas; metámonos hasta la cocina, que es el paraíso de los gatos. Aunque dicen que la curiosidad mató al gato, que es algo así como le ha ocurrido a Dolores de Cospedal y su marido, investigados por la Operación Kitchen –el caso interminable–, donde su buen nombre ha pasado a mejor vida. ¡Ay, curiosidad insana! Todo por querer saber demasiado de un tal Bárcenas, muy puesto en eso de la financiación ilegal. Deberían copiar mil ve-ces: «No está bien espiar a compañeros de partido; mucho peor intentar robar documentos». Pero todo presuntamente, que hay que curarse en salud.

Y a todo esto, y estando la cosilla revuelta como estaba, Sánchez, presidente, debió pensar que lo más conveniente debía ser una buena ración de consenso social: «¡Una de indultos!». «¡Marchando!», ha contestado la maquinaria gubernamental. Salvo el Tribunal Supremo que se ha manifestado en contra, los partidos de la oposición, la opinión pública, García-Page y Fernández Vara, presidentes socialistas de Castilla La Mancha y Extremadura, y otros históricos del socialismo como Felipe González, Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, Odón Elorza, Rodríguez Ibarra, Jose Luis Corcuera, así como los propios beneficiarios del indulto, que ni se arrepienten y piensan liarla de nuevo –aunque quizá Junqueras le haga un guiño a Sánchez–, salvos éstos, todo el mundo está de acuerdo. ¿En lo contrario, quizá? En fin, el gobierno tiene que durar otros dos añitos. Lo demás, Dios dirá.

Pero no nos pongamos catastrofistas; siempre hay luz al final del túnel. Aunque eso sí, si nos topamos con la esperanza en las horas valle puede que hasta se pueda permitir algún que otro neón, porque si de horas punta se trata nos acogerá con un candil, que se ve como muy trasnochado y cateto, pero la dama de verde también tiene que hacer sus cuentas. Como todo hijo de vecino, me dirán.

Y llevan razón; sólo que los particulares quizá puedan adaptar sus actividades a las variaciones del coste eléctrico; pero, ¿y el resto de sectores de la economía? ¿Lo adivinan? Las opciones se reducen a dos: repercutir el aumento de costes al consumidor aumentando precios, que será lo que haga la industria, o ver recortados los ingresos –y posible cierre– en el caso del comercio, pero especialmente de la hostelería, primer capricho al que renunciamos cuando vemos los bolsillos muy menguados.

Ya ven, malos días para los profesionales de este último sector, que ya no pueden esperar más. Pero tranquilos, que viene nuestro gobierno al rescate. Si tras el fin del estado de alarma parecía que había escurrido el bulto y se lo había pasado a las autonomías: «Allá te las compongas tú», ahora quiere contar con ellas para… ¡nuevas restricciones!, y que afectarían, como viene siendo costumbre, a horarios, aforos, etc., de comercio y hostelería. Esto es echar una mano, pero al cuello.

Es complicadete de entender, sobre todo para estos sectores, literalmente asfixiados. ¡Nada, nada!, debe ser que se están tomando muy en serio eso de la España 2050, agenda auspiciada al caloret del consabido lema de «No tendrás nada, pero serás feliz». Al menos son sinceros; estas élites de urbanización privada, privado y privade (con lo sencillo que era decir Villa Tinaja), omiten la primera persona del plural, el no tendremos nada, y dejan claro que esto de la humildad forzosa es para los demás. ¿Será por eso que ni La Rioja, que les compró el cuento de las restricciones, las aplica? Me temo que ésta será la pauta general. Al final va a resultar que esto de las sociedades de diseño no es tan chachi como dicen. Ver para creer.

Y no lo creerán, pero en este globo hay novedades –y de las de verdad–, que tienen que ver con lo que hoy por hoy es el monotema universal: la persistente pandemia. Salgamos pues de nuestra Kitchen con su humo de fritanga y de nuestro patio revuelto y echémosles un ojo, por no decir varios, pues se han ido sucediendo como un redoble, haciendo honor al interés y la sorpresa que dejan tras de sí: primero, un grupo de científicos de prestigio que no comulgan con la verdad oficial que la propia ciencia nos da del origen de la pandemia; luego Joe Biden, mandamás planetario, pidiendo que se esclarezca el origen del virus; los servicios secretos británicos, que ven muy factible que el virus saliera del Instituto de Virología de Wuhan por accidente, algo que ya había apuntado Richard Dearlove, exjefe del MI6, hace justo un año; la reconstrucción del genoma del SARS-Cov-2, cuya estructura, según los doctores estadounidenses Quay y Muller, no se encuentra en la naturaleza; los emails desvelados en el Washington Post, de los que se extrae que Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU estaba al corriente de la posible fuga en el referido laboratorio de Wuhan, cuestión que se había empeñado en negar hasta ahora; de nuevo Biden, en la clausura de la cumbre del G7, pidiendo acceso a los laboratorios chinos para poder esclarecer la verdad; por último, la misteriosa muerte del científico chino Zhou Yusen, al servicio del ejercito chino, quien habría presentado una patente para una vacuna contra el covid en febrero del 2020, según The Australian, antes de que China hiciera pública la pandemia.

Huele a chamusquina, ¿verdad? Ciertamente todo apunta a que lo que millones de personas sospechaban desde su primer momento vaya tomando carta de naturaleza. Y todo después de que instituciones científicas, con el seguidismo de las televisiones, nos machacaran con aquella escena del costumbrismo asiático, la del mercado de animales exóticos.

Estamos ante una de las mayores milongas de la historia, cuyo resultado será que buena parte de la Teoría de la Conspiración acabe siendo cierta. Hala, ya pueden atiborrarse, sin ningún tipo de remordimientos, de sopa de pangolín y murciélago a la plancha. Conspiranoicos: 5 – Teoría Oficial: 0

Por cierto, que los conspiranoicos están de enhorabuena. También estos días diversos periódicos se hacían eco de un informe de la inteligencia de EE UU sobre objetos avistados por pilotos militares. Se reconoce su existencia, sin que dicho informe entre en el meollo del asunto. Aunque vamos, atendiendo a las cabriolas y tirabuzones de los carruseles se les puede suponer capricho y prepotencia tecnológica, lo que nos remite a algún tipo de inteligencia superior a la nuestra.

Pues nada, bienvenidos sean, con las PCR por delante, ¡faltaría más!, y mientras no vengan pidiendo. Más bien que aporten algo, aunque sean respuestas, sobre todo a las grandes incógnitas de la humanidad. ¿De dónde venimos? ¿A qué huelen las nubes? ¿Qué fue primero, la gallina o el huevo, la vacuna o la pandemia? ¿Mbappé al Real Madrid? ¿Halland? ¿Morata?

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