Mari Dolfi, la entrañable quiosquera del Camino de Úbeda

Natural de Campillo de Arenas, aunque linarense de adopción desde hace 40 años, regenta ‘Mi kiosco’, un lugar de encuentro para vecinos y estudiantes

Mari Dolfi es una pieza básica y entrañable del ecosistema del Camino de Úbeda, uno de los barrios de expansión de Linares. Allí montó hace 17 años un quiosco de prensa, convertido hoy en un supermercado de las chuches, dulces, frutos secos, todo tipo de bebidas refrescantes y alguna que otra revista. «Hace algún tiempo que dejé de vender periódicos. La prensa diaria, la de papel, ya no es rentable«, dice con resignación.

Su clientela también es distinta desde que abrió el puesto gracias a una concesión del Ayuntamiento. De la gente mayor que acudía cada mañana a comprar El País, El Mundo, La Razón, el ABC, el Ideal… ha pasado a surtir a los jóvenes de la zona y a los que estudian en el colegio británico. Mantiene, eso sí, la fidelidad de los vecinos de la Estación de Almería que más que clientes, son amigos.

Acuden a ella a desahogarse, a hablar del programa de televisión o simplemente para rescatar ese ‘buenos días’ que se está perdiendo.  Le gustan las tertulias momentáneas con las que trata de arreglar los problemas de la ciudad y del mundo. «Soy una madre, una amiga, una confidente», apostilla mientras atiende a una estudiante.

Decidió instalarse en el Camino de Úbeda después de realizar su propio estudio de campo con largos paseos por el barrio. «Aquí había mucha vida. Se veía a la gente por la calle y tenía claro que si abría un quiosco sería en esta zona», recuerda la propietaria de ‘Mi kiosco’, natural de Campillo de Arenas, aunque residente en la ciudad minera desde hace cuatro décadas.

Es toda una institución entre el vecindario. Lo pudo constatar cuando estuvo convaleciente debido al coronavirus. Su teléfono no paraba de recibir mensajes de ánimo y apoyo. «Me echaban mucho de menos», dice ahora una vez superada la enfermedad.

Desprende ‘buen rollo’ y su sonrisa es contagiosa por ese carácter afable que le caracteriza. Desde esa ventana en la que ella atiende a sus clientes, Mari Dolfi ve pasar a cientos de viandantes a los que saluda con cariño. «Mi quiosco es el único de Linares que aparece en Google Maps», subraya con orgullo esta quiosquera tan entrañable que se hace querer al momento.

Fotos: Désirée Vicente

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