La tortuosa vida de Luis García por una dolorosa caída en la calle

Desde que hace un año tropezó con una baldosa levantada en la Avenida José Jurado Morales, su existencia es un calvario sin que el Ayuntamiento haga nada por atender sus reclamaciones

Luis García es un hombre triste, apagado, desorientado. Apenas habla y su vida se limita al salón de su casa y a los ratos que pasa en el Centro de Día Aura Nuestra Señora de las Mercedes, al que acude en un vehículo espacial, a pesar de estar a solo unos metros de su domicilio en la barriada de La Paz. «En un año ha envejecido una barbaridad. No es ni su sombra», asegura su esposa Dolores mientras acaricia la cara de su marido con lágrimas en sus ojos.

La existencia de este hombre natural de Ibros, aunque afincando en Linares desde su juventud, se ha convertido en un auténtico calvario por culpa de una mala caída en la Avenida José Jurado Morales. La tarde del 3 se septiembre salió a caminar, como todos los días, por lo alrededores de su vivienda ayudado de una muleta a causa unas lesiones en la espalda.

Estado en el que se encontraba la acera de la Avenida José Jurado Morales el día en el que tropezó Luis García Rus.

El paseo iba bien hasta que Luis entró en la acera de la citada vía. Un campo de minas para una persona con movilidad reducida. Una baldosa levantada como consecuencia del mal estado del piso provocó una dolorosa caída que acabó con el anciano tirado en el suelo, sin poder moverse, y su traslado posterior al servicio de Urgencias del Hospital San Agustín, donde los facultativos observaron rotura de húmero y distintas contusiones en cara, brazos y manos.

Los dolores eran insoportables hasta tal punto de postrarlo en la cama durante un largo periodo, en el que dejó de comer. «Ha perdido más de 20 kilos», apostilla su hija Lola.  Tampoco podía conciliar el sueño y las visitas al hospital se volvieron rutinarias.

«Ver a mi padre así, me parte el corazón»

«Me siento fatal». Son las tres únicas palabras que El Observador consigue sacar de Luis, de 75 años de edad, en más de una hora de conversación con la familia. «Ver a un padre así, me parte el corazón», dice con un nudo en la garganta otra de sus hijas, Isa.

El Ayuntamiento, preguntado por este periódico, dice desconocer el caso, a pesar de que en la Oficina de Atención a la Ciudadanía se acumulan las reclamaciones. Hasta cinco instancias se han presentado en el Consistorio suplicando un mínimo de interés por la situación de este vecino de la ciudad. «No nos ha respondido a ninguna», afirma su esposa.

La autoridades municipales también hicieron caso omiso a preguntas del Grupo Municipal Socialista poco después de producirse los hechos.

La familia ha solicitado de igual forma el atestado levantado por la Policía Local el día del accidente, y solo han encontrado largas y más largas por parte de este departamento. «No saben dónde está», cuestionan.

Lola, que no puede reprimir su emoción durante el relato, lamenta la «poca sensibilidad» del Gobierno local. «No muestran empatía alguna con una persona que lo está pasando tan mal. Ni siquiera nos han llamado para saber cómo está», lamenta no sin antes añadir: «No hay derecho a este sufrimento».

En manos de un abogado

El caso es que, ante la pasividad administrativa, la familia ha puesto en manos de un despacho de abogados lo sucedido y están dispuestos a acudir a la vía judicial. «Llegaremos hasta al final porque así no se trata a un ciudadano», comentan indignados.

Solicitan a la Administración local que se haga cargo de los «daños ocasionados por la caída y del pago de la ambulancia». Asimismo, piden que asuman el coste de las atenciones médicas y de su rehabilitación. En este punto, la familia recuerda que se trata de un pensionista sin recursos económicos para hacer frente a todos estos gastos. La suma total que reclaman al Consistorio asciende a 34.758,94 euros.

Lo curioso es que, a pesar del lamentable estado del acerado de la Avenida José Morales Jurado, no fue hasta el pasado verano cuando se arregló, según apunta la familia. «Esto es intolerable», denuncian.

Las aceras son una trampa

Los residentes aseguran que no es la primera vez que una persona tropieza por culpa del mal estado del pavimento. Sin ir más lejos, solo unos días antes del suceso de Luis García, una mujer sufrió otra caída en la misma avenida.

Las quejas por el mal estado de conservación de las aceras en Linares no son nuevas. Muchos son los casos de caídas de ciudadanos con golpes y fracturas que les provocan lesiones. Los vecinos están hartos y piden una solución a la Administración local para evitar hechos como el ocurrido a Luis García Rus.

Fotos: Javier Esturillo y cedidas

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