La luz del Linares Deportivo

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Hagan paso las millonarias ligas, los espectaculares torneos, las grandes competiciones, que hoy es tiempo de luz, de poner en valor lo nuestro para que soñemos los modestos.
La tradición en la práctica del fútbol en Linares nos remonta a finales del siglo XIX. Narran los que saben de historia en nuestra ciudad, que los británicos, junto a la nueva tecnología para sacar de las entrañas de la tierra la plata y el plomo, también nos trajeron la práctica del deporte. La élite social extranjera, ocupaba parte de su tiempo de ocio en actividades deportivas, fueron el tenis y balompié las más utilizadas en esta zona.

Se cuenta que en la cuenca minera Linares-La Carolina, grupos de ingleses mezclados con algunos nativos jugaban al fútbol, sin atender en esa práctica de entonces, a unas reglas claras antes de pasar por la formalidad de inscribirse como club, de hecho se disputaban encuentros en el Centenillo, donde se cree que se construyó el primero, o uno de los primeros campos de fútbol del país.

Por ceñirse al dato histórico contrastado, el inicio formal de la actividad futbolera se debe al doctor en derecho Mariano de la Paz, quién supo dar forma a un club deportivo que fundó a principios del siglo XX bajo la denominación de Sociedad Gimnástica Linarense.

Los años pasaron, el fútbol fue creciendo en popularidad y relevancia social. A la estela creada por la Gimnástica le siguieron otras entidades como: Titán, Linares Deportivo, Atlético Linares, Santana CF, Racing Club Linares, Linares CF, Club Deportivo Linares. Aportando todos la base sólida para convertir el fútbol en un patrimonio más de Linares.

Ha sido tal la hegemonía que ha tenido la práctica y dedicación al fútbol en nuestra ciudad a través de los años, que gracias a esa entrega han partido jóvenes jugadores para integrarse en plantillas de élite en la máxima categoría nacional, incluso alguno ha llegado a la cumbre perseguida por todo deportista, representar al país en la selección.

Si bien es conocido por todos que la historia del fútbol linarense ha estado marcada por muchos claroscuros, no es menos cierto que siempre ha sabido levantarse de sus cenizas, guardando cierto paralelismo con lo ocurrido en el ámbito social y económico de Linares.

Dicen que en periodos de zozobra se necesitan actos que eleven la moral, que ayuden a generar sentimientos de orgullo, que alcen la confianza para levantar el corazón ante la adversidad y así poder soñar. Frederick Nietzsche dejaba claro sobre los tiempos duros, que en ellos: «La esperanza es un estimulante vital, muy superior a la suerte».

En eso estamos, en retorcerle al destino el pulso que nos está echando. En buscar la parte de la vida que nos distraiga de los miedos. En fabricar motivos de esperanza. Guste más o menos, sea exagerado o no, el fútbol en nuestra tierra ocupa un amplio espacio como referencia de unidad social, es en ocasiones bálsamo, un referente de linarensismo.

Todo esto pasará don Miguel, y volveremos del corazón a los asuntos, pero hoy es el tiempo de la pasión, de los humildes, de los que gritan bajito, de los desiguales, de los de pura cepa, de los descapitalizados, de esa sal que le pone a la ciudad el Linares Deportivo al auparse a una nueva categoría superior, aderezado con la posibilidad de otra alegría más en la disputa por el ascenso a segunda división.

Entre tantos remolinos y espirales que nos habilitan desengaños y nos dejan estancados, consintamos que al menos el fútbol, encendida una luz en medio del pasillo.

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