«Jaén ha ganado en confianza, en estabilidad institucional y en servicios públicos en estos dos años de mandato»

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Julio Millán Muñoz (Jaén, 1977) nos recibe en el despacho de Alcaldía pasadas las nueve y media de la mañana. Antes de someterse a la batería de preguntas, despacha unos cuantos asuntos con su secretaria y su jefa de Gabinete. «Ya estamos, cuando quieras», dice mientras toma asiento en el sillón que hay justo al lado de la mesa desde la que gestiona el Ayuntamiento de la capital.

Antes de alcalde, fue delegado de Vivienda, portavoz municipal del PSOE, parlamentario y coordinador provincial del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), entre otras responsabilidades, por lo que lleva más de media vida dedicado a la política. Sin embargo, es en este cargo en el que se le ve más a gusto. Quizá porque ha cumplido un sueño.

Criado en el barrio de San Juan, donde reside, Julio Millán es un hombre entregado a su ciudad. Para desconectar del ajetreo diario, se marcha al campo donde despeja su mente mientras abona la tierra o arregla el huerto.

Contesta con calma a las preguntas de El Observador haciendo gala de una timidez que se va tornando en seguridad según va entrando en materia y empieza a analizar la actualidad de la capital y del mundo que lo rodea.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Jaén, destaca en varios momentos de la conversación la importancia del trabajo en equipo y de la lealtad institucional para poner a Jaén en el lugar que se merece. En el trato se muestra cordial pero directo y rotundo, con respuestas en las que vende con pasión y orgullo su ciudad natal.

¿Cómo se encuentra a pocos días de que se cumpla el ecuador del mandato?

—La verdad es que muy bien, con ánimo y contento en general. A nivel emocional me encuentro en un momento de estabilidad y en una edad buena (44 años) para afrontar proyectos y poder desarrollarlos. Por lo que respecta a mi labor institucional, también me siento bastante bien. Estoy muy satisfecho con el trabajo que se está realizando a pesar de las dificultades. En definitiva, me encuentro con mucha fuerza y ánimo para sacar adelante los compromisos y los proyectos que tenemos entre manos, aunque consciente de que no será fácil.

Y en estos dos años, ¿cómo está Jaén mejor o peor?

—Bastante mejor porque hemos ganado en confianza, en estabilidad institucional, en la mejora de los servicios públicos y así lo percibe la ciudadanía y los propios empresarios. En líneas generales, este Jaén se encuentra mucho mejor.

Por lo tanto, cuando pasea por la ciudad se siente más orgulloso de lo que ve.

—Claramente porque veo cambios en todos los rincones de la ciudad, pero no solo desde lo físico, que son los servicios públicos básicos que queríamos mejorar, como mantenimiento urbano, limpieza, parques y jardines, proyectos e inversiones que ya se están ejecutando, sino también porque la percepción que tienen de la ciudad los inversores y los empresarios ha mejorado de manera considerable. Es más positiva.

Así, hay proyectos que están saliendo adelante y que tenían un riesgo de perderse, como el Jaén Plaza, que ahora es una iniciativa completamente consolidada. La primera fase ha ido muy bien para los empresarios que han venido.

Y en el caso de Roldán y Marín hemos sido valientes para desatascar ese proyecto con las limitaciones que nos ha impuesto la pandemia. Con todo, el edificio ya cuenta con la licencia de obras.

Pero no nos detenemos y hay más actuaciones para esta ciudad que seguimos desbloqueando para que puedan ver la luz. Por ejemplo, en lo que corresponde a la Edusi, que nos está costando mucho, porque no había un papel para tramitarlo y poder llevarlo a cabo.

¿Qué le ha quitado el sueño en estos dos años?

—El momento más difícil que he pasado fue con el tema del Plan Colce. Esos diez días fueron muy complicados para mí. Lo demás, en general, lo he llevado con bastante confianza y más tranquilidad de la que esperaba. Tengo la suerte de contar con un equipo en el que me siento muy respaldado y en el que confío mucho. Ahí están los resultados.

También hay que tener en cuenta que partíamos de una situación difícil, por lo que tuvimos que tomar medidas que, en algunos casos, requieren paciencia, porque hay cosas que no se consiguen de la noche a la mañana. Pero la hoja de ruta está marcada.

¿Cuál es el proyecto de ciudad que quiere para lo que queda de mandato?

—Sería bastante complicado resumírselo en pocas palabras. Lo que le puedo decir es que continuamos con nuestro propósito de hacer de Jaén una ciudad más amable, en la que los servicios públicos sigan mejorando, en la que los ciudadanos se sientan orgullosos de vivir aquí, en una ciudad equilibrada donde exista justicia social y todo el mundo tenga oportunidades. En este punto, es importante que potenciemos nuestro conjunto histórico, nuestros espacios naturales y logremos que se materialice las inversiones que ya tenemos comprometidas. En conclusión, que Jaén saque todo el potencial que tiene, y, a partir de esa confianza, podamos generar empleo y riqueza para que seamos una ciudad atractiva.

Supongo que para ello pedirá también la lealtad de otras administraciones.

—El principal problema de Jaén, hasta la fecha, no era del resto de administraciones, sino nuestro. Lo decía cuando estaba en la oposición y lo digo ahora, porque hay que ser coherente con lo que se dice. Por eso, hemos sido tan insistentes en tomar medidas y decisiones para ordenar, primero, la casa -en referencia al Ayuntamiento-. De nada vale echar la culpa a los de fuera si no hacemos bien nuestro trabajo.

Eso pasa en cualquier casa de familia. Para que funcione, es necesario ordenar nuestra capacidad de ingresos y gastos, así como la gestión con nuestros hijos. Sino somos responsables, posiblemente nos encontremos después con problemas.

Es lo que ha pasado en este Ayuntamiento que, desgraciadamente, se había replicado en la Cámara de Comercio u otras entidades como el Real Jaén. Por lo tanto, habría que hacer un análisis pormenorizado para saber cómo hemos llegado a esta situación.

Todo eso lo estamos arreglando con cimientos sólidos, y una vez que esté todo en orden, trabajaremos de tú a tú con el resto de administraciones, como lo estamos haciendo, en cualquier caso, con la Junta de Andalucía y el Gobierno de España, dándole respuesta a las necesidades que nos plantean para desarrollar proyectos. Pero, insisto, la primera condición pasa por tener nuestra casa ordenada.

¿Y la ‘casa’ ya está más ordenada?

—Todavía no está ordenada al cien por cien, pero lo estamos consiguiendo.

Para alcanzar ese orden al que se refiere, ¿era necesario eliminar servicios públicos, como Onda Jaén, o cambiar de compañía de autobuses urbanos, por citar solo dos ejemplos?

—No me refiero solo a eso, sino a la gestión general. En este sentido, he de decirle que había servicios que estaban suponiendo un gasto excesivo al Ayuntamiento que llegaba a los diez millones de euros anuales.

¿Sus antecesores han despilfarrado el dinero?

—Lo único que le puedo decir es que no hemos sido rigurosos en la gestión y eso llegaba a suponer en determinados casos a, como le he acabo de decir, diez millones de euros.

Le pongo un ejemplo con Aqualia. El precio unitario, que lo vamos a llevar a pleno, estaba suponiendo un millón de euros de subvención anual. Nosotros lo estamos revisando y le avanzo de que no solo nos vamos a ahorrar ese millón de euros, sino que, además, creemos que recibiremos una buena cantidad. También hemos gestionado las horas extras de Bomberos a través del convenio de Diputación y los contratos de Mantenimiento Urbano, que representaban un sobrecoste para las arcas municipales que no se controlaba.

En relación con Onda Jaén, me hubiera gustado tener un equipo de periodistas y de cámaras detrás del alcalde continuamente, pero aquí lo importante no es que el alcalde esté contento y le vaya bien, sino que le vaya bien a la ciudad. Del mismo modo, se ha demostrado con Matinsreg. Vamos a recuperar ocho millones de euros y a los hechos me remito.

Gobierna en coalición con Ciudadanos, ¿qué tal va la relación?

—Pues muy buena, la verdad. Estamos trabajando muy bien porque creo que conformamos un buen equipo entre los dos partidos y apenas han existido diferencias, más allá de las lógicas por la autonomía de uno y de otro. Pero, por lo demás, hemos trabajado de manera conjunta como compañeros. De hecho, se ha trasladado unidad y compañerismo porque somos uno.

¿Desde que es alcalde ha cambiado muchos hábitos en su vida?

—Llevo la misma vida de siempre. Sigo residiendo en mi barrio (San Juan), en la misma casa, mis hijos van al mismo colegio, salgo a correr en la misma zona, me tomo las cervezas donde corresponden y sigo haciendo mis tareas agrícolas en el campo (muestra una de sus manos endurecida por los callos).

Sé que se patea los barrios y conoce lo que se cuece en ellos. ¿Pero qué le ocurre al movimiento vecinal que no se le ve demasiado contento?

—En anteriores mandatos se disolvieron asociaciones vecinales y no creo que fuera culpa de Javier Márquez o de otros alcaldes. El movimiento vecinal está en continuo movimiento desde los años 80. La participación y su manera de actuar ha ido cambiando y máxime con las redes sociales. A nosotros nos piden transparencia e información, la misma que yo le pido al movimiento asociativo y vecinal. Solo digo eso.

Hay entidades que trabajan mejor, obtienen mejores resultados y tienen más socios, y otras que no. Son entidades autónomas que toman sus propias decisiones. El Ayuntamiento, en este punto, no tiene nada que ver, aunque, bien es cierto, que vamos de la mano de las asociaciones para tratar de llegar a acuerdos para resolver sus demandas, proponer actividades y mostrando los barrios. Quien nos pide ayuda sabe que nos encuentra. Sin ir más lejos, estamos trabajando en El Almendral, en el Polígono del Valle, en La Glorieta, en Belén y San Roque… En fin, como ve trabajamos con todos.

Imagino que su proyecto de ciudad va más allá de un mandato.

—Por supuesto que no nos va dar tiempo a concluir todos los planes que estamos desarrollando y los que tenemos en cartera. Muchos de ellos los vamos a dejar iniciados, otros proyectados y algunos más deberán esperar. Nuestro deseo es concluir ese modelo de ciudad, si así lo desea la ciudadanía.

Hábleme de la oposición.

—Tiene su papel y está en una posición difícil. Lo sabemos porque nosotros hemos estado muchos años. Por eso, desde ese punto de vista, comprendo la labor de la oposición. Nuestro objetivo es ponérselo difícil y dejarle poco espacio de reacción. Por lo tanto, todo lo bien que lo hagamos complicará el trabajo de los partidos de la oposición.

En general, existe buena relación, porque más allá de algunas cuestiones en las que podemos estar más o menos de acuerdo en lo personal nos llevamos bien.

¿Está de acuerdo con el indulto a los condenados por el ‘procés’?

—Hay hechos y situaciones que no conocemos en profundidad, tanto de ámbito nacional como regional. Pero a lo que me pregunta, el indulto me genera bastantes dudas, sin conocer todos los detalles, dicho sea de paso. Creo que es un tema muy complejo que debe analizarse bien.

En nada tienen primarias para elegir al candidato del PSOE a la Junta. ¿A quién votará?

—A Juan Espadas.

¿Por qué?

—Juan es un gran candidato y tenemos la suerte de que haya querido dar el paso. Es un hombre que ha trabajado en todas las áreas de gestión de la Junta, por lo que cuenta con una amplia experiencia. Además, es una persona que apela al diálogo y tiene una enorme capacidad para llegar a acuerdos. Sin duda alguna, es un aval para la gestión de la Junta de Andalucía.

¿Cree que Susana Díaz es una dirigente que está amortizada?

—No. Todos estamos para sumar y apoyar al partido. Tenemos que aprovechar todos los recursos y su experiencia. Lo que debemos analizar es quién está en mejor posición en cada momento. Tal y como sucedió aquí, en Jaén. Desde siempre he apostado por el modelo del relevo, siempre destacando el momento concreto en el que te encuentras.

Ciudadanos es un partido liberal con tendencia al conservadurismo. Se lo digo pasa saber si la mano de la izquierda se nota en Jaén.

—Le puedo decir que trabajamos muchos proyectos sociales, por ejemplo, a través de la Eracis. Lo vimos también en los momentos más duros de la pandemia, con numerosas iniciativas. O en los barrios con la recuperación del patrimonio de las zonas más desfavorecidas. En este sentido, le anuncio que vamos a poner toda la carne en el asador para acometer proyectos en beneficio de estos barrios. Lo estamos haciendo con la iglesia de San Miguel, el Raudal de la Magdalena, los Baños del Naranjo, en la Plaza de Santiago, en la calle Elvin, en el Palacio de los Uribe, en Antonio Díaz o en el Polígono del Valle, donde queremos llevar a cabo un plan de rehabilitación de viviendas que nos está costando, pero confiamos en que saldrá adelante. También estamos inmersos en programas de reinserción social con vecinos de estos barrios. Sin olvidar, iniciativas en materia de medio ambiente, limpieza…

El componente social está, pero no podemos obviar el libre comercio para crear actividad económica que genere empleo. Una cosa ni quita la otra. No en vano, estamos apoyando a las empresas y a los sectores que peor lo están pasando, como la hostelería que ha contado con todo el respaldo del equipo de Gobierno.

Asimismo, estamos optimizando los recursos para que puedan implantarse en nuestra ciudad empresas, con el desarrollo de proyectos como el del Jaén Plaza. Sin olvidar proyectos que están pendientes como la residencia de mayores, la planta fotovoltaica y algunas otras actuaciones empresariales que confío en que den sus frutos en los próximos meses.

Si nada se tuerce, el próximo 23 de junio firma el nuevo convenio para la puesta en marcha del tranvía. ¿Qué ha cambiado para que se pueda suscribir ahora y no antes con un Gobierno socialista en la Junta?

—Puedo hablar por nuestra parte que ha sido, desde el principio, de máxima lealtad. En ningún momento, hemos utilizado las relaciones entre las instituciones como arma arrojadiza. Hemos considerado que la cordialidad, la cooperación y la buena relación sean una constante para desbloquear proyectos y traer inversores. Ha sido una condición ‘sine qua non’ en la que debíamos poner todos los esfuerzos, independientemente de las diferencias y de que no comprendamos o compartamos determinadas cuestiones. Y lo hemos llevado a la máxima expresión. Al final, ha dado sus frutos.

En todo caso, nuestra posición ha sido siempre la de poner en marcha el tranvía porque entendemos que es un revulsivo económico para la ciudad. Por eso, no hemos cejado en en el intento para que sea posible, porque este asunto afectaba a la autoestima de la ciudad. Además, nos permite hacer de Jaén un lugar más sostenible en el marco del proyecto de movilidad urbana que defendemos. El tranvía es fundamental para este equipo de Gobierno.

¿Cuándo echará a andar?

—Es algo que debe abordar la Junta de Andalucía con la previsión del calendario que tenga de contratos. Confío en que entre en funcionamiento en 2022, a la par que se ponen en marcha las obras de la galería comercial del Jaén Plaza, del desarrollo de las actuaciones de la Universidad para la conexión con el tranvía. Lo importante es que existan todas las sinergias que permitan sincronizar las actuaciones.

En sus reuniones con la Junta se ha hablado de la posibilidad de ampliar su recorrido.

—De momento, no. Vamos paso a paso. Bastante tenemos con ponerlo en marcha.

¿Cuando camina por la calle nota muchas chinas en sus zapatos?

—Llevo las normales dentro de la gestión de una capital que requiere de algunas modificaciones. Muchas de ellas no coinciden con los intereses generales de la ciudadanía y ni los municipales. Nosotros defendemos siempre el interés general, por encima de los corporativos o particulares aunque nos duela la cabeza.

Para mí sería más cómodo decirle que sí a todo el que entra por esa puerta o a los colectivos que vienen aquí a manifestarse, pero le recuerdo que a nosotros nos han votado para defender el interés de todos los jiennenses.

Alguien dijo que el único día que un alcalde es feliz es el de la toma de posesión; a partir de ese momento todo son problemas. ¿Lo ve así?

—Será un poco raro, pero la verdad es que estoy muy contento y satisfecho, sabiendo que nos queda mucho por hacer y que tenemos muchos desafíos por delante. También debemos mejorar en determinados aspectos, pero veo que Jaén progresa y que nosotros estamos preparados para aprovechar los recursos y que la ciudad sea competitiva.

Tenemos una Universidad estupenda, un capital humano formado y enormes posibilidades de atraer inversión. De hecho, las empresas nos preguntan y nos han puesto proyectos encima de la mesa de todo tipo.

Concréteme alguno.

—Pues le puedo hablar de proyectos sanitarios o un proyecto deportivo en el Bulevar.

¿De qué van?

—Le puedo decir que en las parcelas municipales que tenemos disponibles y están sin ocupar irán cosas. No puedo avanzar más porque, como bien sabe, son previsiones, aunque en esa zona del Bulevar ya se trabaja en la nueva Comisaría, en la Ciudad de la Justicia y en el proyecto de la Cámara de Comercio que dentro de poco lo recuperaremos para poder desarrollarlo. Entorno a ello se llevará a cabo el citado proyecto deportivo y junto a este otro de interés social. Hablamos de tres intervenciones en la misma manzana.

¿El Real Jaén tiene solución?

—El Real Jaén, desgraciadamente, es una empresa privada. Nos hubiera gustado tener mayor capacidad de decisión para poder intervenir, pero la situación no lo ha permitido. Por lo tanto, no nos podemos posicionar ni hacia un lado ni hacia el otro. Además, la interlocución con el presidente ahora mismo es cero.

¿Qué canción se ajusta más a estos dos años de mandato?

—(Muestra cara de sorpresa) Pues no sé que decirle en estos momentos, pero me atrevo con ‘Color esperanza’ de Diego Torres. Le digo esta canción porque no olvidemos de dónde veníamos, con proyectos enfangados, con incertidumbre a su alrededor; una imagen de abandono total, como pasaba con el Parque Empresarial Nuevo Jaén, la circunvalación, el Parque del Bulevar. Y no olvide la falta de comunicación con otras administraciones. Todas estas cosas, por suerte, han cambiado.

¿Cambiará también la imagen de los polígonos industriales?

—Está cambiando, ahora los puede ver en unas condiciones mucho mejores, más limpios, más saneados. Estamos trabajando con las asociaciones para ver qué podemos mejorar. Desgraciadamente no existe esa correspondencia por parte de determinados vecinos no solo de Jaén, sino de otros municipios que vienen aquí para dejar sus escombros. No es fácil, a pesar de los esfuerzos que estamos realizando y de las denuncias que hemos interpuesto. Dicho esto, es verdad de que tenemos que dinamizar más los polígonos para que sean más atractivos. En las próximas semanas o en los próximos meses se verán los proyectos en los que estamos trabajando.

Una de sus grandes batallas es que Jaén sea el motor de la provincia como capital que es. ¿Qué tal va este propósito?

—Nuestro objetivo es desarrollar y proyectar iniciativas que no solo beneficien a Jaén, sino a toda la provincia, porque sin la provincia la capital no sería lo que es. Vemos que cada vez la provincia tiene mayor atractivo para el visitante y eso es muy importante para la capital porque gana con ello.

¿Cuáles son sus planes para este verano?

—Pues como todos los veranos, mucho Jaén, campo, alguna escapada a Los Puentes y algún día a la playa con la familia. Poco más.

Fotos: El Observador

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