Goodbye Susana

No he querido precipitarme y he esperado una semana, para ver si «Su susanidad» Susana Díaz, tenía alguna reacción destacada a lo acontecido en las primarias de su partido en Andalucía, y como no veo nada que me llame la atención abordo el tema.

Los socialistas andaluces han zanjado sus primarias con un lacónico «goodbye Susana», y sea cual sea el nuevo rumbo que marque Juan Espadas, ya han conseguido algo importante, despertar de una etapa de forzada anestesia.

La que se autoproclama, hace unos años, como sucesora legítima del socialismo más histórico que encarnó Felipe González, hoy se ha convertido en un tiempo pretérito para su partido, deambulando como un zombi entre las cenizas de un incendio, que ella misma provocó.

No puedo estar de acuerdo con aquellos que circunscriben la caída de Díaz en exclusividad, a una lucha de poder donde ha salido exitoso Pedro Sánchez, que también, pero la derrota ante el sevillano Espadas es mucho más.

Significa quitar del mapa una mancha. Es arreglar una grieta en sus pilares. Es dejar en el contenedor un lastre para su partido y para Andalucía.

La etapa de Susana Díaz al frente del Ejecutivo andaluz y del PSOE, ha sido estéril, llena de autoritarismo y soberbia. Ha supuesto andar con pies de cangrejo, llenar de caspa los trajes que teníamos que ponernos para que esta tierra pudiera avanzar.

Apoyada en la parte más «dinosáurica» de su partido, que le regalaba al oído «nena tu vales mucho», se olvidó que tenía que gestionar el presente de ocho millones de españoles del sur. Abdicó de su responsabilidad y se dedicó por entero a desbancar a Pedro Sánchez.

Esta prioridad personal marcó una etapa de parón en nuestra tierra. No progresamos en sanidad, ni evolucionamos en mejoras sociales. No se acometieron medidas para desarrollar empleo, ni se abordaron acciones para reducir nuestro desequilibrio respecto a otros territorios del Estado.

Andalucía sufrió con la falta de atención que Susana Díaz le puso a su trabajo de Presidenta. Pero quién más padeció su desinterés, o uno de los que más tuvo que aguantar su desgana por trabajar para la ciudadanía, fue este pueblo.

Linares no solo fue olvidado, también fue despojado de proyectos que tenía concertados con la Junta de Andalucía para destinarlos a otras poblaciones, que más se ajustaban a impulsar sus ambiciones personales en política.

No es de extrañar que en la Agrupación socialista de nuestra localidad, de unos doscientos militantes aproximadamente, no haya llegado a la veintena el respaldo que la «lideresa» ha tenido en las primarias para candidato.

Ahora después de haberla mandado a los pupitres de la cola, y como quiera que Díaz no sabe que es una nómina fuera del polítiqueo, no le queda más que pactar su futuro. Sabe que dentro o fuera de la política, necesita el apoyo del partido, y en eso está, según me cuentan los «illuminatis» que aún le profesan devoción.

Y a mí que todo esto, me trae a la memoria una canción de Quintero, León y Quiroga, que interpretaba magistralmente doña Concha Piquer, bajo el título de «Lola Puñales».

Deja tu comentario en este artículo

  1. No puedo por más que felicitarte por esté gran artículo que pone dé manifiesto la ineptitud de la que no siente el socialismo y le han pagado cómo sé merece esta Susana Díaz

DEJA TU COMENTARIO

Por favor introduce un comentario
Por favor introduce tu nombre aquí

spot_img

Artículos Relacionados

Síguenos en Redes Sociales

2,300FansLike
21SeguidoresSeguir
1,100SuscriptoresSuscribirte

Últimas Publicaciones