Expectativas

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Desde que acepté el ofrecimiento de El Observador para sumarme al equipo de colaboradores de este medio, hace ya un tiempo, he intentado huir en prácticamente todos mis artículos de un derrotismo, palpable, que parecía estar presente en numerosos ámbitos de la vida local.

Cierto es que la sucesión de acontecimientos de los últimos meses no favorecía un clima de optimismo. Sin embargo, siempre he creído que era fundamental apartar esa sensación de que todo estaba perdido y, por tanto, proyectar una imagen positiva hacia el exterior.

Cómo si no íbamos a poder salir de la complicada situación en la que se encontraba la ciudad que, además, venía agravada por una visión desvirtuada que se estaba propiciando desde algunos sectores. En este sentido, el anuncio el pasado miércoles por parte del Ministro de Transportes de la instalación en Linares de un Centro de Competencias Digitales de Renfe supone un “soplo de aire” para aliviar algo la presión que la ciudad estaba soportando y que se hacía ya casi insufrible.

Anuncia el Gobierno de España un proyecto que creará 125 empleos en próximas anualidades y que entrará en servicio, al menos en una primera fase, el próximo verano.

Más allá de la relevancia del hecho de que comiencen a llegar empresas u organismos que vuelvan a crear riqueza, esta noticia tiene múltiples lecturas. Una de ellas es la generación de expectativas para los y las linarenses.

Habrá quien piense, y no le faltará razón, que poco más de un centenar de empleos no arregla el déficit de oportunidades laborales que tiene esta tierra. Sin embargo, algo parece que sí ha cambiado. Se rompe una inercia peligrosa, en la que estaba inmersa ya esta localidad, de abandono de empresas, por no hablar de la aparente desidia en la que habían entrado las instituciones al respecto.

Recordemos el impacto psicológico en la conciencia colectiva que supuso hace muy poco el anuncio de la retirada de grandes firmas comerciales. “Linares ha muerto”, se llegó a decir. Pero fue precisamente el arrojo y coraje que ha tenido la ciudadanía y, yo diría, aquel movimiento que proclamaba aquello de “Yo creo en Linares” los que nos han hecho reaccionar como sociedad.

En todo esto también debemos tener en cuenta el trabajo que están realizando distintas plataformas ciudadanas, locales y provinciales, que claman a las administraciones inversiones reales y efectivas.

Algo ha cambiado, sí. Antes teníamos nada, ahora al menos tenemos expectativas. No sólo se trata de este centro de Renfe ya que podríamos aludir, igualmente, al complejo proceso de reactivación del Parque Empresarial Santana en el que están inmersos el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía.

Recordemos que la intención del consistorio es que se empiece a ver “algo de movimiento” este verano, también. Y del mismo modo, mencionemos la intención de algunas empresas de instalarse aquí, como ya se ha contado.

Define el Diccionario de la Real Academia la palabra ‘expectativa’ como “posibilidad razonable de que algo suceda”. Y en eso estamos, a la espera de que esto se haga realidad.

1 COMENTARIO

  1. 150 enchufados y eso es trabajo?estos trabajos depende de los presupuestos estatales como es renfe,hoy los tienes y mañana no….iniciativas privadas es lo que hace falta y facilitarles su implantación,no con subvenciones sino con terrenos y sobre todo en agilizarle la documentación y tramitaciones que son muy lentas y será porque no hay mochuelos en el ayuntamiento

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