«No me iría de cañas con un político»

Solo hay una forma de no caer rendido ante Sonia Padilla Díaz: evitar mirarla directamente a los ojos. Son el espejo del alma de una mujer tímida e introvertida que, sin embargo, ha sabido ganarse el respeto y la confianza del oficio y de los oyentes a base de trabajo y un sentido estricto de la profesionalidad.

Echó los dientes como periodista en Radio Linares Cadena SER, la emisora decana de la provincia, donde empezó haciendo prácticas sin cobrar, y ahí sigue 17 años después. Hoy, es una de las voces de referencia de la información local y provincial.

Conforme va desgranando su historia, su vida, se va construyendo sobre la mesa un altar de cosas importantes, como la familia y los amigos. Siente auténtica devoción por sus hijos, Laura y Pablo, a los que dedica todo el tiempo que puede y le deja la actualidad. Añora -por culpa de la puñetera pandemia- las terrazas y salir al campo a pasear, dos de sus grandes aficiones, al igual que escuchar de fondo a Marc Anthony.

Se ofrece generosa a cada pregunta de El Observador, y no pone reparos a sacarle los colores a la profesión. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga, a sus 38 años aún le quedan muchas historias por contar. Mientras habla, mueve las manos de forma acompasada, como si estuviera tejiendo. Y te va envolviendo, sin que te des cuenta, en su red de palabras. Estamos ante una verdadera comunicadora.

¿Qué es lo primero que hace al levantarse?

—Me levanto muy temprano, sobre las seis de la mañana, y lo primero que hago es tomarme un café rápido. Luego me visto y directa a la radio.

Hágame una radiografía sobre el estado de la ciudad.

—Estamos inmersos en otra crisis, una más de las que ya llevamos a encima. La anterior fue la del cierre de Santana Motor, que nos metió en un hoyo, que obligó a cambiar el modelo económico. Ahora estamos en otra marcada por la pandemia y las duras consecuencias que ha tenido para la ciudad, como el cierre de El Corte Inglés, Zara y la marcha de algunas firmas comerciales. Estamos, de nuevo, ante un punto de inflexión para Linares. ¿Hacia dónde vamos? Es difícil saberlo, pero lo que está claro es que estamos en un momento de cambio para la ciudad.

¿Por qué decidió ser periodista?

—Me pilló en un momento de duda, de esos existenciales, en el que no tenía claro qué es lo que quería hacer. Me encantaba el tema de comunicar y, aunque soy una persona tímida, decidí decantarme por el periodismo. Fue en la facultad donde verdaderamente me sentí cómoda y me di cuenta de las posibilidades que tiene esta profesión. Conforme han ido pasando los años, ha ido creciendo mi pasión por el periodismo y por la comunicación, más aún en la radio, donde empecé haciendo prácticas los veranos de manera altruista.

Y si no hubiese sido periodista…

—No sé lo que hubiera hecho. Supongo que habría tirado por la enseñanza, aunque le tengo mucho respeto a ponerme delante de niños o adolescentes y mire que los periodistas nos enfrentamos a un público más amplio.

¿Qué le ocurre al oficio que pierde credibilidad y confianza entre los ciudadanos?

—Lo primero que quiero dejar claro es que no todo es periodismo. No es un problema nuevo, sino que viene de antes. Por desgracia en esta profesión no se pide unas exigencias a la hora de entrar como ocurre con los abogados, los médicos, los docentes… Esto ha hecho que se abra la puerta a todo el mundo.

No hablo de gente no titulada, que tiene una base, una formación y una experiencia sólida, sino de aquella gente que si no tiene otra cosa que hacer y monta un medio de comunicación on line. Y ahí surgen noticias sin un mínimo de fundamento periodístico. La información suele salir desvirtuada y se lanza las redes sociales. Internet, como le he dicho, ha hecho que cualquiera pueda montar su propio medio de comunicación y decir que es periodista. El no disponer de filtros, en este sentido, hace mucho daño e, incluso, pone en peligro la profesión porque la gente llega un punto en el que no sabe diferenciar que es veraz y fiable y de lo que no lo es.

¿No cree que el periodismo actual está demasiado politizado y polarizado?

—Bueno, desde siempre ha habido medios de distintos cortes editoriales que han estado en un lado y en el otro. Considero que no es nada malo tener una tendencia, pero siempre sin perder de vista la objetividad. La línea editorial de un medio siempre ha estado ahí. No sé si ahora más que antes.

¿Usted es objetiva?

—Lo intento todos los días. Es mi obsesión.

¿Qué le ha aportado la radio?

—La radio, obviamente, es mi vida. He aprendido de ella y me ha enseñado mucho de lo que sé ahora. La radio me lo ha dado todo. Espero que sea mi medio para siempre porque me da muchas alternativas para realizar mi trabajo. Es un medio muy versátil, muy creativo, se adapta a distintos formatos y, desde que disponemos de la página web, tenemos otro medio más para hacer llegar la radio a más oyentes. No le falta nada.

Sé que ha tenido ofertas para irse a otros medios, pero es fiel a Radio Linares.

—Principalmente porque siempre me he sentido arropada. Además, la Cadena SER me da seguridad y estabilidad, tanto laboral como profesional. También me ofrece la posibilidad de conciliar que, en mi caso, es necesario porque soy madre de dos niños pequeños. Es una empresa que se adapta a mi vida, sin olvidar de que trabajo en un medio de referencia en la provincia y con tantos años de historia. Me siento tremendamente orgullosa de pertenecer a Radio Linares.

Ya es una veterana, pero sigue igual de competitiva que el primer día que cruzó la puerta de la radio.

(Sonríe con complicidad) Creo que el día que pierda esas ganas de competir y de hacer las cosas bien buscaré otra cosa y me iré a una oficina. Sin motivación e ilusión no puedes trabajar en este oficio. Es la base de nuestro trabajo.

¿Cuál es su relación con la clase política?

—Es una relación cordial y de cercanía. Es una fuente de información importante y uno trata de fomentar la accesibilidad entre unos y otros.

¿Se puede entablar una amistad con un político?

—No. Se puede mantener una buena relación, de respeto, pero nada más, al menos en mi caso. No solo con los de ahora, sino también con los de antes. Casi con todos me paro y puede tener una conversación, pero con ninguno me iría de cañas.

¿Cómo ve la Corporación Municipal actual?

(Reflexiona por unos instantes antes de responder) Los veo ambiciosos. El equipo de Gobierno y, en especial, el alcalde tiene ambición, y eso es importante. He tenido la oportunidad de trabajar con dos alcaldes, Juan Fernández y Raúl Caro-Accino, y a los dos les mueve su pasión por Linares, con sus errores y sus aciertos. Ambos tienen en común que quieren lo mejor para la ciudad y sus vecinos. Respecto a este equipo de Gobierno está por ver si consiguen sus objetivos.

¿Cuál es el político o la político revelación de este mandato?

—Hay dos y son mujeres. La primera es Noelia Justicia. Es joven, decidida y está preparada. Ya venía pisando fuerte en la Cámara de Comercio. Y la otra es Auxiliadora del Olmo. Me gusta su cercanía, su accesibilidad y enorme capacidad de trabajo. Trata de llegar hasta donde no puede.

—’Si yo fuera presidente’ fue un programa de televisión, presentado y dirigido por Fernando García Tola, en el que el periodista planteaba las medidas que serían recomendables que el Gobierno adoptase sobre peticiones de los espectadores, quejas, demandas ciudadanas… ¿Si usted fuera alcaldesa qué cambiaría?

(Se detiene unos segundos antes de responder) No sé, quizá la participación vecinal. Intentaría implicar más a los barrios en la vida municipal. Trataría de hacer más ciudad y más piña a la hora de tomar decisiones.

¿Qué barrio elige para perderse o pasear con la familia?

—Me gusta el centro, verlo con vida, ver gente salir y entrar de las tiendas. Me gusta la vida en el centro.

¿Es coqueta?

—Sí, lo intento. Lo que el tiempo me permite.

Las redes sociales ya forman parte de nuestra vida. ¿Qué opinión tiene de ellas?

—Como todo en la vida, tienen sus cosas positivas y negativas. Son un termómetro de cómo está la sociedad, podemos palpar los gustos y las opiniones de las personas a la hora de enfocar nuestro producto. Ayuda mucho el saber qué le gusta a la gente y en qué centra el debate. Aporta mucho en ese sentido. En lo negativo, es un arma de doble filo porque también se utiliza para la crítica y para el odio. En determinados momentos, se llega a ciertos límites que no se deben sobrepasar. Las redes sociales avivan mucho la negatividad y el odio.

¿A quién entrevistaría?

—No tengo nadie en especial. Una persona de la calle con una vida interesante te da más juego que a lo mejor un famoso. Hay historias que están escondidas y son anónimas que pueden aportar más y llegar a emocionar que cualquier otras.

¿Ha llegado a llorar delante del micrófono?

—No ante el micrófono, pero sí se me han saltado las lágrimas al terminar el programa en alguna que otra ocasión por lo que he escuchado o he informado.

¿Quién ha sido referencia?

—Es de manuela decirle que Iñaki Gabilondo. Además de que es de la casa, ha sido siempre un referente en el mundo del periodismo. Hay muchos más, pero me quedo con él. He tenido la oportunidad de trabajar con él cuando ha venido a la ciudad y solo puedo decirle que aluciné.

¿Qué noticia le gustaría dar?

—Sin duda, la llegada de una gran empresa a Linares. Es algo que vivo intensamente porque siento que hace mucha falta. Simplemente anunciar una empresa que va a generar mucho empleo, me llena de ilusión y esperanza.

Su padre es un magnífico cantaor. ¿Por sus venas corre algo de artista?

—La vena artística la tengo completamente apagada (risas).

¿No canta ni en la ducha?

—En la intimidad si he cantado, pero en más de una ocasión me han recomendado que deje al cante y que siga dedicándome al periodismo.

¿No cree que los gabinetes de comunicación nos están haciendo cada vez más vagos?

—Más que vagos, acomodados. Obviamente el periodista que se ciñe a la nota de prensa se está quedando en la superficie de lo que hay que contar. Eso no es periodismo, es un copia y pega.

¿Hay demasiado copia y pega en el periodismo actual?

—Puede ser, sobre todo en estos pseudo medios comunicación on line que copian y pegan las notas de prensa o simplemente graban la rueda de prensa y la cuelgan en bruto. Hay que elaborar algo más las noticias y hacer ejercicio de periodismo o al menos intentarlo.

Fotos: Désiré Vicente

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