«Soy un ciudadano de la calle que solo quiere lo mejor para Jaén»

Antonio Losa Valdivielso (Jaén, 1971) es de esos tipos con los que uno se iría a tomar una cerveza sin dudarlo porque tendría garantizada la conversación y las risas. Aspirante a juez, pero se quedó en el camino, hoy forma parte del Grupo Municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Jaén, donde es uno de los concejales más activos, a pesar de que su experiencia en política se limita a poco más de un año y medio.

Llegó a ella de la mano del anterior alcalde de la capital y, en la actualidad, senador, Javier Márquez, con el que le une una gran amistad desde la juventud. Licenciado en Derecho y experto en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Losa no da un respiro al equipo de Gobierno del PSOE y Ciudadanos. Es un hombre proactivo en redes sociales, a las que sube todo tipo de publicaciones, desde recorriendo Jaén en moto para evaluar el estado de las calles y hasta meterse en un charco para advertir de un socavón, sin olvidar sus trabajos de bricolaje.

Nos reunimos con el edil popular en una cafetería pegada al Campus de Las Lagunillas, donde charlamos sobre sus orígenes, del estado de Jaén, de su labor en la oposición y de su rincón favorito de la ciudad y de sus gustos musicales. Todo ello en un ambiente ameno en el que no faltan los toques de humor. No en vano es el concejal #apiedecalle.

¿Quién es Antonio Losa Valdivielso?

—Pues, simplemente, un ciudadano de la calle. Un jiennense más que hace poco más de un año y medio se incorporó a la política con la intención de trabajar por y para Jaén, con ideas muy claras y con un concepto de estar en la calle para conocer de primera mano la situación de los barrios y los vecinos.

¿Qué diagnóstico hace del estado de la ciudad de Jaén?

—Lo definiría con una palabra: Patético. Y digo esto porque la ciudad se está muriendo poco a poco. Los dirigentes políticos y cargos públicos debemos colaborar en la medida de lo posible para que esto no ocurra.

Usted que está tanto a pie de calle, ¿sería capaz de decirme cuántos baches hay en la ciudad?

—Es una pregunta imposible de responder. Me faltarían dedos en la manos porque sería infinito. Toda la ciudad está llena de baches. Es lo más parecido a un queso gruyere. Es la política del alcalde, Julio Millán, que a punto de entrar en el ecuador del mandato, lo único que ha hecho es ejecutar el plan de asfaltado que dejó el Partido Popular en mesa de contratación en junio de 2019 y un plan de bacheo. Y así sigue después de una inversión de 50.000 euros el pasado verano para este menester. El concejal del ramo dice que es lo mejor que pueden hacer.

Desde el Grupo Municipal Popular exigimos una planificación de futuro para las calles de la ciudad. Lo que no podemos seguir es a golpe de Facebook y a salto de mata, parcheando con zahorra. Les quedan dos años de mandato y su objetivo debe pasar por elaborar un plan integral de mejora de los barrios y de sus calles.

¿Cuántos kilómetros hace a la semana pateándose Jaén?

(Piensa durante unos segundos mientras se frota la frente) Pues imagínese, de lunes a viernes desde por la mañana y hasta por la noche. Solo decirle que el otro día grabé un vídeo sobre problemas de iluminación en el Bulevar y eran más de la diez de la noche. La verdad es que no tengo horas. Básicamente porque concibo la política municipal en la calle, en contacto directo con el ciudadano, con las juntas directivas de las asociaciones de vecinos que son los que realmente saben cómo están sus barrios y la ciudad en general. El concejal debe estar en la calle desde que sale el sol y hasta que cae la noche.

Ahora entiendo por qué lo llaman el concejal #apiedecalle.

—Porque siempre voy andando (risas). Me gusta caminar, observar y apuntar en una libreta lo que veo, qué necesita cada barrio. Me gusta madrugar mucho y me he pateado las calles a las seis y a las siete de la mañana no solo buscando deficiencias, sino para que se cumpla el programa electoral del equipo de Gobierno porque es su hoja de ruta durante cuatro años.

¿Qué hace un hombre que iba para juez metido en estos fregados de la política?

—Circunstancias de la vida. Estudié la carrera y me puse a opositar, pero suspendí, por lo que tuvo que cambiar de rumbo y reinventarme. Saqué una plaza de funcionario y, después de 20 años en la función pública, recibí una llamada de Javier Márquez -exalcalde de Jaén y candidato a la Alcaldía por el Partido Popular- para incorporarme a un equipo de trabajo y a un proyecto político. Lo acepté porque para mí era un reto, y no hay cosa más bonita que trabajar para la ciudad que te vio nacer. A pesar de que no pudimos gobernar, supone un orgullo defender los intereses de Jaén desde la oposición. Le estoy agradecido a Javier Márquez por darme esta oportunidad de poder trabajar por mi ciudad.

Obviamente, desde la oposición también se curra.

—Claro, claro, y le puedo asegura que mucho. Aunque estamos recibiendo ciertas críticas porque dejamos un Gobierno después de ocho años, nuestra obligación es trabajar con más motivo y ahínco si cabe, para recuperar el bastón de mando del Ayuntamiento en las próximas elecciones.

Nuestra oposición tiene como único fin fiscalizar y controlar la acción de Gobierno. Nosotros presionamos para que cumpla lo que le prometieron a los jiennenses en su programa electoral y que se pongan las pilas. Creo que estamos demostrando con creces que estamos actuando de manera honesta: Nosotros denunciamos y ellos reaccionan. Somos una oposición leal y constructiva, que ha votado en el pleno asuntos económicos y financieros para el Ayuntamiento que el PSOE rechazaba en la oposición.

Fuimos los primeros en proponer un Plan de Reactivación Social para Jaén. Lo hicimos en marzo y se materializó en julio con el apoyo de todos los partidos a excepción de Vox. Las pasadas Navidades, elaboramos un plan integral de apoyo a hostelería y comercio con diez medidas que hemos puesto encima de la mesa. Estamos siendo proactivos y al mismo tiempo colaboradores con el equipo de Gobierno. En la oposición se trabaja, y duro.

Se ha convertido en el azote del PSOE y de Ciudadanos. Lo vemos en sus redes sociales, en las que no para de publicar cosas.

—Las redes sociales son una herramienta muy útil para llegar al ciudadano. Pero, si le digo la verdad, es ahora, desde que estoy de concejal, cuando más las utilizo. Antes, no tenía esa repercusión. Además, tenemos la suerte de contar con grandes profesionales en materia de comunicación en el grupo municipal que facilitan mucho el trabajo. No en vano, me asesoran y me aconsejan cómo debo enfocar mis publicaciones. Eso sí, con mi sello personal, directo, irónico y sencillo para que todo el mundo me entienda. Nunca ofendo e intento ser lo más constructivo posible.

Sus vídeos llaman mucho la atención. Lo mismo lo vemos en mitad del campo que subido en una moto recorriendo la ciudad. ¿A quién se les ocurre?

—A mí, principalmente. Lo mismo se me ocurren a las cuatro de la mañana. Soy una mente inquieta. Me paso todo el día pensando y maquinando. Lo que pretendo es hacer algo diferente con el objetivo de llegar al ciudadano que está harto de políticos encorsetados, de escuchar siempre el mismo discurso plano. La gente lo que quiere es que les solucionemos los problemas con realidades y a pie de calle.

No se olvide de que las redes sociales las carga el diablo.

—Así es. Es un arma muy peligrosa si no se utiliza de manera correcta porque no hay filtros. La gente se desahoga en sus casas y nadie está libre de las críticas, y menos aún cuando te dedicas a la política. También le digo que, aunque las cargue el diablo, si uno se comporta con respeto, serio, efectivo y de una manera honesta, las redes sociales ayudan mucho a comunicar y la respuesta suele ser positiva.

Es funcionario de carrera, por lo que entiendo que no está aquí para lucrarse.

—En absoluto. Recibí una llamada de teléfono en la que apostaba por mí para formar parte de un proyecto de futuro para la ciudad, junto con un equipo de personas comprometidas. Lo barajé durante varias semanas hasta que di el paso. Es una opción. Pero, insisto, soy funcionario desde hace más de 20 años después de intentar ser juez. Le aseguro que, cuando acabe esta etapa, volveré a mi puesto de trabajo.

¿Dígame algo que haya hecho bien el equipo de Gobierno?

—Es muy difícil responder esta pregunta. Quizá su política de comunicación, pero de humo, nada de proyectos concretos o realidades. Solo nos venden humo y más humo. Valga como ejemplo el tema de la empresa concesionaria de autobuses urbanos. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dado la razón a Herederos de José Castillo sobre procedimiento de licitación del contrato-puente planteado por el Ayuntamiento, cuando Julio Millán daba por hecho que le retiraría la concesión.

Comunican sin saber si realmente saldrá adelante lo que venden. Es un arma de doble filo. Y le pongo otro ejemplo, el concejal de Mantenimiento Urbano acaba de anunciar que va a construir dos parques caninos en la ciudad; ¿cuándo? Pues dice que cuando la pandemia se lo permita. Estamos en enero y ya avanza algo para todo el año, salga o no salga adelante. Hasta ahora solo se ha ejecutado uno y fue presupuestado, licitado y ejecutado por el Partido Popular. Francisco Padorno lo deja caer por si suena la flauta. Esto no es política real.

Hablando de todo un poco. Me dicen que es un auténtico manitas y que no se le resiste nada.

(Sonríe) Bueno, bueno no es para tanto. Sí es cierto que me gusta mucho el bricolaje. Me sirvió como válvula de escape durante mi etapa de opositor. Poco a poco me he ido profesionalizando y ya forma parte de mi vida.

Usted es un hombre peculiar hasta en los gustos musicales. Me comentan que es un fan de Los Chunguitos, Los Chichos, Los Calis…

(Suelta una carcajada) Es verdad. Me gusta mucho el ‘flamenkito’. Estuve mucho tiempo trabajando en Cádiz y era lo que más escuchaba. Pero, además, es que es un música que me anima mucho y me ayuda a tomar decisiones. La he escuchado en situaciones muy extremas de personas y tiene su contexto. Me identifico mucho con la gente de la calle.

¿Qué canción pondría para definir la situación de Jaén?

—’Son ilusiones’ de Los Chichos. Viene como anillo al dedo. Le animo a que la escuche la letra. Este equipo de Gobierno vive de ilusiones.

Hay un hartazgo generalizado en la sociedad hacia la clase política. ¿Entiende a la ciudadanía?

—Por supuesto que la entiendo y me pongo en su piel porque, como le he dicho, soy un ciudadano más. Lleva la razón y, para ello, tiene como mejor alternativa las elecciones. El ciudadano sabe como nadie los problemas de su barrio y del resto de la ciudad. Están cansados de políticos encorsetados, de discursos planos que no dicen nada. No hay cosa peor para un vecino que le vendan humo. Lo mejor es decir la verdad, si no hay dinero para hacer algo, pues se dice y punto.

¿Cuánto pose hay en el equipo de Gobierno?

—Muchísimo. Es muy del Partido Socialista, lo lleva en la sangre. A los socialistas les gusta posar mucho. Lo estamos viendo en su comportamiento hacia la Junta de Andalucía, como ocurre con el tranvía. Ahora exigen que se ponga en marcha de inmediato cuando han estado gobernando en Sevilla y lo único que pusieron fueron trabas.

Tuvimos un consejero de ‘Jaén, Jaén’ como el señor Felipe López que no tuvo la valentía de poner el tranvía en funcionamiento, y ahora vienen con exigencias. Todo por postureo, como la parlamentaria Mercedes Gámez que, en vez de estar defendiendo a Jaén en Sevilla, se viene a los barrios para sacarle las castañas del fuego a Julio Millán, cuando su etapa de concejal ya pasó sin pena ni gloria. Estuvieron 38 años al frente del Gobierno autonómico y no dejaron nada bueno para esta ciudad en materia de infraestructuras, sanidad, justicia o comunicaciones. La dejaron abandonada a su suerte.

No son tiempos de postureo político cuando vemos la ciudad triste, cansada y sin ilusión. Son tiempos para dejarse la piel por los vecinos y hacer realidad sus reivindicaciones.

Si fuera alcalde de Jaén, ¿qué haría?

—Hacer un proyecto de ciudad. Es básico saber cuáles son las debilidades y las fortalezas de Jaén, así como las necesidades más urgentes para diseñar un plan eficaz. El equipo de Gobierno carece de este plan y su alcalde, que se define como el ‘macron‘ del barrio de San Juan, debería ponerse las pilas en este sentido y dejar de ser un alcalde híbrido: mitad funcionario y mitad psicólogo para entender a sus socios de Gobierno. Todo menos alcalde. Él no está para gestionar el Ayuntamiento, para eso tiene un cuerpo de funcionarios muy bien preparados. Su función es la de dirigir la ciudad hacia un futuro mejor, y está demostrando que no sabe hacerlo.

Julio Millán es, además, el alcalde ‘pasapalabra’ porque no responde a ninguna de las preguntas o inquietudes que le planteamos. Si hablamos del PGOU, ‘pasapalabra’; si le preguntamos por el plan de peatonalización, ‘pasapalabra’, y así nos podemos tirar todo el día con cualquier cuestión relacionada con el futuro de Jaén.

Cuando tiene que reflexionar o pensar en algo, ¿qué barrio elige para pasear?

—Me quedo con El Almendral y sus gentes. Invito a todo aquel que quiera que se pase por allí y pasee por sus calles un sábado o un domingo. Podrá comprobar la limpieza del barrio y lo mucho que se esfuerzan sus vecinos en su embellecimiento. Y lo hacen con lo que tienen a mano y sin ayuda de nadie, lo que tiene aún más mérito. El Almendral tiene mucho arte.

Linares está pasando por muy mal momento, quizá uno de los peores de su historia reciente. ¿Cómo se ve desde la capital?

—Con mucha tristeza y desazón. Sin embargo, los problemas de Linares no son diferentes a los que sufrimos aquí. Nuestra hostelería y comercio están realmente mal y nos hacen falta proyectos que ilusionen a la gente. Creo que tanto Linares como Jaén, por su importancia para la provincia, necesitan inversiones de manera urgente.

Dicho esto, también quiero poner de manifiesto que los políticos, como tales, no podemos crear empleo. La Administración pública no es un motor de creación de puestos de trabajo. Son las iniciativas privadas las que tienen que realizar esta función. Ahora bien, nuestra obligación es captar la llegada de inversores a través de diferentes medidas que faciliten su implantación. Eso se consigue eliminando trabas administrativas, logrando fondos europeos y potenciar el atractivo de ambas ciudades para que los empresarios pongan sus ojos en ellas.

Por cierto, le gusta la mascota de la candidatura de Jaén al Plan Colce.

—Respetable. Lo que no sé es que sentido tiene esta mascota. Hubiera sido mejor un ‘Naranjito’ dado de que el Plan Colce es una iniciativa del Grupo Municipal de Ciudadanos, que encabeza María Cantos. Creo que es un proyecto interesante que cuenta con el respaldo del Partido Popular desde el mismo momento de su presentación, tanto en Diputación como en la Junta de Andalucía.

Tiene nuestro máximo apoyo, pero también sería buena que fuéramos precavidos porque con este proyecto no se acaban los problemas de Jaén. No podemos tener solo un plan A, nos hace falta el B, el C, el D… ¿Qué pasa si Defensa descarta nuestra candidatura? No creo que estemos para apostar todo a una carta. Es necesario buscar más alternativas, máxime cuando no depende de nosotros y es un plan que lleva una década en los despachos del Ministerio.

Sin embargo, su partido en Andalucía se decanta por la candidatura de Córdoba.

—Es legítimo lo que hace el partido, pero le aseguro que también está con Jaén y entiendo que con otras provincias andaluzas. Pero conviene recordar que el proyecto de Jaén es el más avanzado de todos y está respaldado por las instituciones de esta ciudad y de la provincia. Será el Ministerio de Defensa el que elija el proyecto más atractivo e idóneo.

¿Es alcaldable?

—’Pasalabra’ (risas).

Foto: Javier Esturillo

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  1. Me ha encantado la entrevista por ser interesante, sencilla, natural, simpatica. Tanto por parte del entrevistado como del entrevistador.

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