«La persona con discapacidad no es un mueble y necesita su propia autonomía»

Esta es la historia de una buena persona. Un hombre al que las profundas arrugas del irremediable paso del tiempo no han borrado la delicadeza de sus gestos y la amabilidad de su mirada.

Andrés Padilla Martos nació en Linares en la primavera de 1958 en el Hospital Marqueses y desde pequeño siempre sintió una afinidad especial hacia el prójimo. Hace casi 30 años decidió, junto con otro grupo de linarenses, fundar el CD Disminusport. Una entidad creada para dar visibilidad a los discapacitados de la ciudad a través del deporte, la cultura, la formación…

Piensa que para serenar esta nueva e incierta sociedad, hace falta más diálogo y menos crispación. «Nos iría a todos mucho mejor a través de la palabra», asegura en lo que representa un resumen su método para vivir, enfrentarse al mundo y a sí mismo.

A Andrés Padilla no le gusta llamar la atención, aunque sea un ‘cansino’ a la hora de demandar lo mejor para el CD Diminusport o la Estación Linares-Baeza, donde es trabajador de Adif. A la hora de hablar del ferrocarril, la entrevista con El Observador entra en una fase de reivindicación continua en la que no faltan los reproches a la clase política, con toda la razón. Andrés Padilla está casado y es padre de dos hijos.

¿Qué siente cuando llega a la Estación Linares-Baeza?

—Siento impotencia y frustración por el abandono total que sufre por parte de los dirigentes de todos los ámbitos e instituciones.

¿Cuál es su mejor recuerdo en su actual destino?

—Por mi trabajo en Adif, he estado en varias poblaciones de España, como Burgos, Pamplona, Miranda de Ebro, Valdepeñas, Alcázar de San Juan… y lo que más me sorprendió cuando llegué a la Estación era el movimiento que había de trenes. Ese volumen de circulaciones de viajeros y mercancías no lo había visto antes.

Era un sitio con vida, en el que podías coger un tren para ir a cualquier lugar de España. Es cierto que tenías que hacer algún que otro trasbordo, pero había enlaces durante todo el día con las principales estaciones del país. De eso, ya no queda nada.

Es una pena tremenda verla ahora. Es una playa de vías muertas en la que solo crecen hierbajos. Es muy triste para los que hemos conocido la estación de ferrocarril.

La verdad es que es para echarse a llorar.

—Así es. Uno siente tristeza porque esta situación es culpa de unos dirigentes y de sus decisiones. No merecen estar en sus puestos cuando no defienden la provincia de Jaén como se merece. Es frustrante y te sientes mal, pero es lo que tenemos.

¿1992 marca la fecha del ocaso de Linares-Baeza?

—Ese es el año en el que comienza a desmantelarse la red ferroviaria de esta estación y de la provincia. Lamentablemente aquel año se apostó por Castilla-La Mancha, que se movió mucho mejor que Andalucía y se llevó el gato al agua. La Alta Velocidad podía haber pasado perfectamente por Linares, cuando sabían que por aquí hubieran obtenido más pasajeros porque hablamos de poblaciones más grandes. Sin embargo, por culpa de nuestros dirigentes políticos, que se durmieron en los laureles, nos vemos en esta situación de aislamiento y abandono.

¿Tiene alguna esperanza en que la Estación recupere algo de lo que fue?

—Ninguna y mucho menos viendo los políticos que tenemos hoy en día. No confío en ninguno, independientemente de la siglas que defiendan.

Veo que confía poco en la clase política.

—No solo en el tema del ferrocarril, sino tampoco en el aspecto del club. Lamentablemente el caso que hacen a nuestra entidad, a pesar de los éxitos conseguidos a lo largo de los años, es nulo. Creo que nos hemos ganado por derecho que nos preste algo de atención, pero, por desgracia, no es así.

Con más motivo me siento orgulloso de lo que estamos logrando con los pocos medios de los que disponemos. A pesar de todo, ahí están los resultados y el reconocimiento nacional al CD Disminusport. Allá donde vamos nos felicitan por todo lo hacemos por las personas con discapacidad. Muy pocos clubes han llegado tan lejos como este.

Por ejemplo, en atletismo, somos el único club de España que en siete años tiene seis títulos nacionales por equipos y un subcampeonato. Lo que ocurre es que ha pasado completamente desapercibido para las autoridades y la sociedad en general. Es como el que ve llover.

¿De dónde saca las fuerzas después de tantos años para seguir al pie del cañón y con tanta energía?

—Las saco principalmente viendo a nuestros socios. Las personas con discapacidad te enseña a levantarte cada día a través de los valores que transmiten. Gracias a ellos es por lo que mantengo y sigo trabajando, a pesar de los palos y de las cruces que me han puesto por molestar y demandar lo que merecemos.

Yo no soy nadie, ellos son los verdaderos protagonistas. Siento una satisfacción tremenda cuando los veo competir con esa ilusión y esas ganas de mejorar en cada entrenamiento. Se lo merecen todo, aunque no reciban reconocimiento alguno.

¿A qué se refiere o a quién se refiere cuando dice que no los han reconocido?

—A todos los estamentos de la ciudad, entre los que se encuentra, obviamente, el Ayuntamiento. Es más, cuando pedimos cualquier tipo de ayuda, nos la niegan. El ejemplo más reciente lo tenemos en la moción que se aprobó el 13 de febrero de 2020 por todos los grupos políticos, por la que nos iban a buscar un lugar para poder entrenar y competir en tiro con arco. A día de hoy, no tenemos nada. Sin embargo, Guarromán ya nos ha ofrecido sus instalaciones.

Es muy triste que linarenses nos tengamos que ir a otros municipios de la provincia para poder practicar deporte. Los arqueros del CD Disminusport están entrenando a base de favores en Úbeda, Villargordo, Arjonilla, Guarromán, La Carolina… Es inaudito que pasen estas cosas en la segunda ciudad más poblada de la provincia.

Si no hubiera instalaciones, lo entendería, pero es que le hemos dado opciones más que suficientes para que esto no ocurra, y siguen sin prestarnos ninguna atención. Respecto a la Diputación, ocurre tres cuartos de lo mismo, aunque al menos nos felicitan por los resultados. No queremos que nos den más que a nadie ni que a nadie se le quite nada para dárnoslo a nosotros. Simplemente pedimos lo que consideramos que es justo por méritos propios. Solicitamos lo mínimo para un club que compite en todo el territorio nacional representando a Linares.

¿El concejal de Deportes conoce todo lo que me cuenta?

—Lo conoce de primera mano.

¿Y qué les dice?

—Pues que si queremos instalaciones cubiertas, como el Pabellón Andalucía, hay que pagarlas. Lo más curioso es que esta dotación deportiva está cerrada muchos días. El CD Disminusport se sostiene con la cuota de los socios y no puede asumir ese tipo de gastos.

¿El deporte en Linares ha empeorado?

—Pienso que sí, pero no tanto en resultados, sino en el trato que se le dispensa a los deportistas. No es un problema exclusivo del CD Disminusport, sino de otras muchos colectivos a los que le pasa igual que a nosotros.

¿Qué parte de culpa achaca a la pandemia?

—La pandemia es la excusa que ponen ahora los malos políticos para tratar de cubrir su gestión. A alguno le ha venido de maravilla para quitarse problemas de encima y, sobre todo, no ceder instalaciones. Nosotros cumplimos perfectamente con las medidas de seguridad y ni por esas. Es una opinión personal.

¿Cómo surge Disminusport?

—Surge en la década de los 90 para cubrir las necesidades de personas con discapacidad de Linares desde el punto de vista del deporte. Había otras asociaciones o entidades, pero pensamos, en aquel momento, que faltaba un club que aglutinara distintas disciplinas deportivas.

El deporte supone un elemento de integración y mejora de la calidad de vida de las personas como ha quedado más que demostrado. El tiempo nos ha dado la razón en Linares, porque hay modalidades, como el tiro con arco, que las personas con discapacidad están integradas totalmente, ya que no existe distinción. Compiten en las mismas condiciones. Y encima con mucha alegría por mi parte, puesto que el campeón de Andalucía con tiro con arco en sala es el almeriense Juan Manuel Marín, una persona con discapacidad.

La gente salía del cine después de ver ‘Campeones’ emocionada. ¿Pero realmente ha cambiado algo?

—Eso mismo que sale en la película, lo he vivido en el CD Disminusport, cuando íbamos a las competiciones y nos miraban como bichos raros nada más bajarnos de la furgoneta. Cada deportista iba con un chándal diferente hasta que logramos, a través de Samuel Vargas (se emociona al hablar del conocido comerciante linarense), un uniforme. A partir de ese momento, la gente comenzó a conocernos.

En el año 1995, a las personas con discapacidad no se las miraba de la misma forma que ahora. Para algunos era la primera vez que salían de sus casas y que gozaban de cierta libertad. Una independencia que les vino de maravilla para sentirse personas que es lo que son.

Esa libertad de la que habla es fundamental para ellos.

—Es que es la única manera para lograr de que, en cierta forma, rompan la dependencia con la familia. Gracias al CD Disminusport, han conocido a otros discapacitados y los valores que aporta el deporte para llevar una vida saludable y responsable, además de la amistad. La persona con discapacidad no es un mueble y necesita su propia independencia, dentro de sus posibilidad y las de su familia.

He aprendido tanto de ellos que me siento enormemente agradecido de pertenecer a este club y de aportar mi granito de arena para que se desarrollen como personas.

Su lucha, y la de otros colectivos, no solo se ha centrado en la integración a través del deporte, sino también en el mercado laboral.

—Es que quizá sea donde más complicado lo tienen. Por eso, desde el CD Disminusport hemos fomentado las acciones formativas con el fin de que estén preparados. No es fácil, pero la labor de todos los colectivos en este aspecto es fundamental. Todos luchamos por lo mismo objetivo.

También hemos bregado lo nuestro para eliminar barreras arquitectónicas y lograr que Linares sea un poco más accesible. En este sentido, he de decir que se han obtenido importantes avances.

¿De qué se siente más orgulloso?

—Todos es importante cuando trabajas con personas con discapacidad. Un mínimo logro es igual de relevante que una medalla de oro. Lo que más me llena es que sigamos hacia adelante, a pesar de todos los obstáculos que debemos superar cada día.

Solo tengo palabras de agradecimiento a las personas con discapacidad por permitirme formar parte de sus vidas.

¿Linares tiene solución?

—La tiene, pero con la unidad de todos. La imagen que nos dan nuestros políticos en los plenos deja mucho que desear y creo que de esa manera no vamos a sacar a esta ciudad del agujero en el que se encuentra.

Deben dejar de mirarse tanto el ombligo y pensar en los ciudadanos que son, al fin y al cabo, los que los han puesto en el sillón que ocupan. Los hemos votado para que trabajen por nosotros en busca de soluciones y no para que se peleen entre ellos.

Es una pena que nuestros jóvenes, con sus carreras y enorme talento, se tengan que marchar porque aquí no tienen futuro alguno. Es lamentable y los políticos deberían tomar nota de una vez.

Fotos: Désirée Vicente 

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