Electricidad Hidalgo, la luz que ilumina la calle Viriato

El negocio abierto por Maximiliano Hidalgo hace 41 años resiste los avatares de la vida con ilusión y profesionalidad, que ahora traza su hija Nieves

Antes de que comenzasen a proliferar como setas los bazares de todo a cien y desembarcasen en Linares las grandes superficies, la crema para los zapatos se compraba en el taller de zapatería; la pintura y las brochas para pintar la casa, en la droguería, y las bombillas, los enchufes y las lámparas, en establecimientos tradicionales especializados, como Electricidad Hidalgo. Un pequeño local ubicado en el número 17 de la linarense calle Viriato –esquina Espartero.

Lleva abierto al público desde hace 41 años, cuando Maximiliano Hidalgo Rodríguez decidió establecerse por su cuenta y profesionalizar aún más su trabajo como electricista. Como para la mayoría de los negocios de la ciudad, no son buenos tiempos. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus unida a la que Linares sufre ya de manera perenne apenas dejan margen para pagar los gastos propios y poco más. «Con pagar los suelos y las facturas, me conformo», asegura Nieves Hidalgo, actual propietaria de la pequeña empresa familiar tras la jubilación de sus padres desde hace dos años.

En Electricidad Hidalgo trabajan actualmente ella, que atiende el mostrador y recoge los encargados, y Alberto Ceacero, quien está más en la calle para cubrir la atención a domicilio. Cuentan con una cartera de clientes fiel. Maximiliano se encargó, junto con su mujer Ana María Jimeno, de tratarlos como si fueran familia, de que se sintieran cómodos y, sobre todo, satisfechos. «Todavía se acerca mucha gente a la tienda preguntando por mi padre. Para mí, es un orgullo y una obligación mantener todo lo logrado por él», subraya Nieves, una mujer joven con unas ganas constantes de superación.

Pese al empuje también de la venta online, Electricidad Hidalgo sigue brillando con luz propia gracias a la cercanía y al buen trato que dispensa a todos los que cruzan la puerta del establecimiento para comprar pilas, una bombilla de Led, un cable o material eléctrico para el hogar o la empresa.

La situación del comercio tradicional es una preocupación para Nieves, al igual que para el resto de compañeros de la calle Viriato, donde se asientan desde una droguería hasta una panadería, pasando por un herbolario o la conocida librería Entre Libros. Luchan cada día para evitar la extinción de un modelo de negocio del que comen cientos de familias linarenses.

Nieves Hidalgo tiene cuerda para rato y no piensa arrojar la toalla. La mascarilla impide ver su sonrisa a la hora de hablar de sus proyectos de futuro y de las enormes ganas que tiene mantener en pie la coqueta tienda que tanto sudor y lágrimas les costó sus progenitores.

Fotos: Javier Esturillo

Deja tu comentario en este artículo

DEJA TU COMENTARIO

Por favor introduce un comentario
Por favor introduce tu nombre aquí

spot_img

Artículos Relacionados

Síguenos en Redes Sociales

2,300FansLike
21SeguidoresSeguir
1,410SuscriptoresSuscribirte

Últimas Publicaciones