El potencial de Cástulo

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El Ayuntamiento ha anunciado que las Fiestas Íbero-Romanas se aplazan al mes de octubre, aunque durante este fin de semana la ciudad tendrá algunas actividades complementarias. Curiosamente hace una semana me preguntaba cuándo volveríamos a la “normalidad” y ahora estamos hablando de retomar el calendario festivo, si la evolución de la pandemia lo permite. En todo caso, parece que se va aclarando ya el horizonte hacia el que miramos todos.

Y en esa vuelta hacia la recuperación, no sólo la económica, Linares tiene abiertos diversos frentes y no pocos retos que superar. La ciudad debe reiventarse y volver a asentar las bases de su tejido productivo y social. No podemos saber cómo será esa nueva realidad pero, quizá, deberíamos reflexionar sobre las potencialidades que tenemos y que habría que desarrollar.

Hoy día parece más que evidente que la puesta en valor del patrimonio cultural como posible reclamo turístico es una dinámica en la que están trabajando numerosos municipios. Y en ello, Linares tiene un filón con su Conjunto Arqueológico. Pese a que, en estos asuntos, los resultados no se ven de un día para otro, lo cierto es que la ciudad ha iniciado un camino en el que se adivinan algunas expectativas.

Las mencionadas “fiestas de Cástulo” son buen ejemplo de ello. Linares lleva algunos años singularizando su oferta con este festival de recreación histórica que reivindica nuestra herencia cultural. Además, hay que tener en cuenta las distintas actuaciones que se están poniendo en marcha por parte de las administraciones en el propio yacimiento. Sin ir más lejos, hace tan sólo unos días se ha hecho público un nuevo Campo de Voluntariado en este enclave para este verano.

El interés por Cástulo se ha ido acrecentando exponencialmente sobre todo en la última década. El descubrimiento del ‘mosaico de los amores’ fue, seguramente, el punto de inflexión. Y desde ahí cada hallazgo, cada pieza descubierta, se ha ido convirtiendo en reclamo no solo para expertos e investigadores, sino para el público en general.

Ahora hay que seguir trabajando en “acercar”, metafóricamente, el yacimiento a la ciudad. Y no me refiero únicamente a mejorar las infraestructuras de comunicación, que eso tendría otro capítulo aparte. La cuestión sería preguntarnos, de los miles de visitantes que recibe Cástulo al año, cuántos pasan después por Linares. Aquí está el museo con una magnífica colección y con el encomiable trabajo de sus profesionales, pero ¿somos capaces como ciudad de ofrecer más alternativas al visitante aprovechando todo este potencial?

Por eso, iniciativas como las Fiestas Íbero-Romanas, cuando se puedan realizar, son mucho más que una simple celebración. Son el mejor exponente de cómo la historia y la cultura se pueden convertir en un atractivo para reactivar sectores como el turismo y la economía locales.

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