El Pequeño Cid, la pieza más bonita del tablero comercial de Linares

Esta papelería y librería, ubicada en la calle Cid Campeador, es un lugar con encanto y de culto para los amantes del ajedrez

La serie de Netflix ‘Gambito de Dama’ ha avivado el interés por el ajedrez en España y en todo el mundo. Nuevos jugadores se han incorporado a un deporte que en Linares tiene uno de sus mayores referentes gracias a su prestigioso torneo internacional que, durante tres décadas, reunió a los grandes maestros del tablero: Anatoli Kárpov, Borís Spaski, Jan Timman, Vasili Ivanchuk, Viswanathan Anand, Vladímir Krámnik, Víktor Korchnói, Péter Lékó, Levon Aronian, Veselin Topalov, Garry Kasparov o un efervescente Magnus Carlsen.

Enfrente del Hotel Aníbal, sede del bautizado como el ‘Wimbledon del ajedrez’, hay una preciosa papelería y librería que lleva el nombre de El Pequeño Cid, donde se respira un ambiente de lo más especial relacionado con el deporte-ciencia.

En unas de las estanterías se pueden ver relojes y banderas de los países de los ajedrecistas que han pasado por la ciudad de las minas, así como tableros de todo tipo, desde los más sencillos a auténticas obras de arte, como uno de El Quijote tallado a mano en madera de boj que se lo regalaron a Kasparov.

Pedro Galletero Fernández y Manuela Fernández Robles fundaron la tienda en 1983, el año que ganó el Torneo Internacional Ciudad de Linares el gran maestro ruso Borís Spaski, quien, una década antes, había perdido el cetro mundial ante Bobby Fischer en Reikiavik (Islandia). Al frente de El Pequeño Cid está, hoy en día, su hija Rocío que, como no podía ser de otra forma, es una apasionada del ajedrez. De hecho, no es extraño verla jugar en distintos campeonatos.

Rocío se siente una privilegiada por recoger el testigo del negocio que abrieron sus padres y por mantener viva la llama del ajedrez en una ciudad que forma parte de su milenaria historia.

Como vemos, El Pequeño Cid no es una papelería al uso, sino que un lugar con encanto en el que, además de artículos de papelería y libros, se puede comprar la prensa diariaobjetos de regalo, juguetes y material de oficina. 

Este bello y acogedor espacio resiste de manera estoica los continuos jaques a los que la pandemia está sometiendo al pequeño y mediano comercio, por una clientela fiel y a la profesionalidad, simpatía y cercanía de Rocío.

Aunque las nuevas tecnologías han hecho pensar, durante un tiempo, en la posibilidad de que los libros desaparezcan, las librerías siguen siendo un lugar de culto. Prueba de ello es El Pequeño Cid de Linares.

Fotos: Désirée Vicente

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