El ángel de Dubé

Este 2020 que, desgraciadamente, tanto se está llevando consigo no ha podido todavía borrarnos el recuerdo. Y eso es precisamente lo que ahora quiero compartir, el recuerdo a uno de los grandes artistas que, junto a otros, ha enriquecido enormemente el patrimonio artístico andaluz.

Hace tan solo unas semanas me sentía en la responsabilidad de glosar la figura de Luis Álvarez Duarte y su obra en Linares. Hoy creo que es de justicia dirigir estas líneas al también imaginero Antonio Dubé de Luque, ahora que también se cumple un año desde su fallecimiento.

Me contaban los hermanos de la ‘Oración en el Huerto’ que la última vez que pisaron su taller, con motivo de una pequeña intervención en la policromía de la dolorosa de esta cofradía, Dubé se mostraba emocionado al encontrarse de nuevo con esta portentosa talla.

Cuando entra en contacto con Linares, Antonio Dubé de Luque era ya un reconocido y prestigiado artista que contaba con obras en un nutrido número de cofradías de Andalucía y fuera de ella.

En Sevilla su estilo fue definiendo una forma propia con imágenes como la bellísima ‘Virgen de ojos azules’, que bajo la advocación de «Consolación» procesiona bajo palio en la Hermandad de la Sed, o la Virgen de la Aurora de la Resurrección. Sirva también como ejemplo, la dulzura que supo plasmar en la talla de María Santísima del Amor, de la conocida y popular cofradía malagueña de Jesús el Rico.

Y aquí, en Linares, su arte no dejó indiferente cuando la Virgen de Gracia regresó a la ciudad tras la la restauración a que fue sometida la imagen en 1994. El imaginero sevillano supo rescatar en esta obra, de antigua solera, las trazas originales para imprimirle una delicada carnadura que le otorga un aire romántico.

Precisamente es esta una de las características que definen su trayectoria. Él mismo había reconocido en alguna ocasión que para la imaginería cofrade prefería buscar un naturalismo que no cayera en las exageraciones, a su juicio, del neobarroco.

Siempre de trato afable y cordial, las veces en que tuve la ocasión de charlar con él, Dubé remarcaba la importancia de que las imágenes sacras llamaran a la devoción del fiel que se acercaba hasta ellas. Y quizá por ello, creó para la hermandad linarense del Lunes Santo una nueva iconografía para el conjunto de la Oración.

Su gubias y pinceles volvieron a dejar su sello, ahora, sobre la talla del Cristo de la Oración al que dio mayor presencia. Y junto a él situó una nueva imagen del ángel que, según los Evangelios, confortaba a Jesús en estos momentos.

Un ángel que muestra todo su genio creador y que se evidencia en detalles como el minucioso trabajo de sus cabellos entrelazados y la riqueza de sus alas. La imagen se inclina para ofrecer el ‘cáliz de amarguras’ que el Señor pide que se aparte de su vida. Rotunda metáfora en estos difíciles tiempos que vivimos y en los que pedimos, a diario, lo mismo.

De momento no sabemos cuantos Lunes Santos nos quedarán por esperar. Deseo que pocos. Pero si usted ha llegado hasta el final de este artículo estoy convencido de que la próxima vez que por la puerta gótica de Santa María cruja el olivo anunciando la salida de este misterio, lo mirará con otros ojos.

Fotos: Alejandro Valderas y archivo de la Hermandad de la Oración en el Huerto

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