Cinco años sin el eterno capitán

Cinco años después de la muerte de Fran Carles continúa el vacío en el corazón del Linares y de sus seguidores

Hace cinco años que murió Francisco José Pardo Garrido. Un repentino deterioro multiorgánico a raíz de sufrir un golpe con una pesa en un muslo mientras se entrenaba en Málaga le produjo una hemorragia que se extendió de forma fatal por todo su cuerpo. Su muerte en 2016 dejó un vacío imposible de llenar en un equipo, una afición y una ciudad que lo recuerda cada día.

Nada ha sido igual desde su marcha el 8 de julio de 2016. Día en el que el corazón de linarensismo se encogió por el fallecimiento de su gran referente: Fran Carles, el capitán, el faro y el espíritu de un vestuario que sigue escuchando sus arengas y sus reflexiones sobre el significado de jugar en el Linares y en Linarejos, como años atrás lo hacía su padre, Ignacio Pardo Venteo, otro mito azulillo que nos dejó repentinamente un 27 de agosto de 2008, con tan solo 49 años.

Padre e hijo forman parte de la historia del club como otras muchas leyendas que tampoco están entre nosotros, como José Luis, Tolo Plaza, Mariano Pulido o Manolo Preciado. Nos queda el recuerdo de su fútbol y amor a la camiseta azulilla que defendieron con honor en los terrenos de juego de toda España.

El Linares es un símbolo de pertenencia para una ciudad que vive con extraordinaria pasión las victorias y las derrotas de su equipo. Fran Carles entendía como nadie lo que representaba. Era el líder del colectivo, al margen de un mediocentro de una calidad exquisita al que Manuel Tomé dio la oportunidad de debutar en el primer equipo cuando era un chaval.

Luego, tras la refundación en 2009, formó parte de aquel renacido Linares con los Javi Quesada, Vicente, Corpas, Óscar Benito, Álvaro Avilés, Siscu… Un ramillete de jugadores de la ciudad que decidieron sacar del barro a su histórico club para llevarlo a la gloria en Castalia de la mano de Antonio José García, Torres.

El fútbol es técnica, y es dominio, y es valor pero también es arte y el arte no puede ser programado ni mecanizado. El fútbol se hace en función de la pelota, que no siempre, ni siquiera la mayor parte de las veces, se presta al lucimiento.

La trayectoria de los grandes futbolistas se basa en la regularidad, jalonada de triunfos apoteósicos y sonados fracasos. Todo ello lo vivió Fran Carles durante sus diez temporadas en el primer equipo, en la que disputó casi 300 partidos y marcó más de 70 goles.

Cada minuto 8 (número de su camiseta) de cada partido, Linarejos rompe en aplausos en recuerdo de su ‘eterno capitán’. El vacío continúa cinco años después.

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