Análisis | Simplemente gracias, Alberto

El técnico malagueño decide marcharse del Linares, pero deja al equipo en Primera RFEF, tras un play off de ascenso a Segunda A, y desencadena las ansiadas obras en Linarejos

El tiempo dará una perspectiva real de lo que Alberto González ha logrado con el Linares en solo un curso. De manera objetiva, sus resultados son asombrosos: el título de campeón del Grupo IV de Segunda B, la clasificación para la Primera RFEF (a un escalón del fútbol profesional) y para la promoción a Segunda División A y, como guinda, la participación, un año más, en la Copa del Rey.

Cuatro hitos que solo son comparables al Linares de las décadas de los 70, 80, 90 y la segunda mitad de 2000, sin desmerecer, obviamente, los éxitos logrados por Antonio José García, ‘Torres’, y Juan Arsenal.

Pero más allá del aspecto deportivo, hay otros tres factores a tener muy en cuenta que el preparador malagueño ha alcanzado de forma colateral y quizá sin proponérselo. Por un lado, ha acelerado la implicación de las administraciones para meterle mano de una vez por todas a la remodelación del Municipal de Linarejos. Por el otro, ha recuperado la ilusión de toda una ciudad y, para rematar, ha colocado al conjunto azulillo como representante hegemónico del fútbol jiennense, tal y como ocurriera en los años dorados del Linares CF.

Alberto González, entrenador del Linares.

Por lo tanto, solo queda darle las gracias a Alberto González por todo, a pesar de que este miércoles sea un día de despedidas después de tomar la decisión de no continuar al frente del primer equipo azulillo.

El preparador malagueño, con un presupuesto bajísimo, ha sacado lo máximo de una plantilla concebida para pelear por abajo. De ahí, el valor añadido de su etapa en el Linares.

Alberto González ha quedado encadenado de por vida a la historia del club, como otros entrenadores efímeros lo hicieron, Nando Yosu, Martín Doblado, Manuel Tomé… La fatalidad, es que en el fondo todo el mundo quería que se quedará y completara la obra que comenzó hace un año.

 

El ya extécnico minero se ha despedido de la afición en un vídeo en el que relata los motivos de su marcha y en el que agradece todo el cariño recibido. Grabado en su casa, con el retrato de sus hijas de fondo, Alberto González se muestra tremendamente orgulloso de la hinchada, del club, de la ciudad y, por supuesto, de sus jugadores

Su extenso conocimiento del juego y su capacidad para gestionar, estimular e involucrar a toda la plantilla en torno a los diferentes retos que se han ido planteando este curso han sido las claves de los buenos resultados obtenidos.

Su profesionalidad y empatía, sintiendo esta ciudad como propia, le ha permitido además casar con la afición azulilla, que tras la derrota en Badajoz le instó a quedarse. «El Linares quiere agradecerle a Alberto los servicios prestados y desearle suerte en su próxima aventura. Por méritos propios, tendrá siempre un lugar importante en la memoria de esta entidad. Alberto, el placer ha sido nuestro. Linarejos es tu casa”. El preparador estudia varias ofertas para la próxima temporada, entre las que se encuentra la del Córdoba, según apuntan distintos medios de la capital de la Mezquita.

Fotos: Linares Deportivo y Díaz Martínez

 

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